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VLM - Iblis

Mensaje  KaMuI TaKeDo el Jue 05 Dic 2013, 23:37

Tenebrae et Veritas Lux et Veritas

"La realidad es aún más terrible de lo que muchos imaginábamos. Mi existencia - condenada ya desde su comienzo - temo esté llegando a sus últimos momentos."

Esto lo tenía en mi mente en los años cuando aún  contaba con la mortalidad y la mano de “Dios”.

Era el año de 1198, y yo era simplemente uno más de los beneficiados por el falso feudo;  encaminado sin opción hacia lo que debía ser: una persona sabia a tan solo mis 25 años. Ya había sido trazado un destino para mí; no existía descanso en mis días como mortal, todos los días aprendía cosas nuevas, que generaban nuevas preguntas y nuevas respuestas para lo que conocía como el verdadero saber.

Nunca extrañé los días anteriores al evento que me apartó de casa. Mi infancia no fue nada sorprendente, ni nada especial, aunque desde pequeño siempre entendía y percibía las cosas de una forma diferente, y esto nunca dejó de traerme problemas. Siempre pensé que la vida común de mis familiares no sería la mía, aunque tampoco puedo decir que lo sabía con seguridad.

Cuando el señor Karl Schrekt se presentó por primera vez en mi vida había negociado en mi casa por mi existencia. Pagar unas cuantas monedas fue suficiente para que mis padres justificaran deshacerse de mi presencia y a la vez solucionar sus problemas de subsistencia por el resto del año.

El señor me llevó a su morada, una capilla hermosa y monumental que aun a aquellas horas de la noche dejaba contemplar su majestuosidad, entonces por primera vez el me dirigió la palabra.

- Reconoce lo que será tu casa y lugar de trabajo, los que habitamos en ella le llamamos Chantry; y todo lo que veras, escucharas, y aprenderás dentro de sus muros deberá ser un secreto.

Al inicio me sentí muy bien; que me enseñaran cosas que desafiaban mi intelecto y mi comprensión, el no sentirme solo siendo diferente pues todos en ese lugar lo eran - al menos de alguna forma -  y el sentirme por primera vez parte de algo. Pero todo cambió una año después de mi llegada, cuando tuve que ser testigo y participante de un rito que cambio por completo mi vida.

Nunca respondí, nunca repliqué, nunca me negué a nada, aunque llevaba ya el peso de lo que conocía sobre mis hombros y arrastraba el miedo de lo que no. Cuando descubrí que de día y de noche existían criaturas que parecían no pertenecer a esta realidad, siendo un mortal, solo me quedó abrazar mi insignificancia.

Pasaron los días y el señor del Chantry Karl Schrekt, Tremere de 6 generación, instruido  por su sire Lotharius, Tremere de 5 Generación, se acercó a mí y me pidió que pasara a su estudio; estaba nervioso pues él era una de esas criaturas a las cuales yo temía.

Ambos eran investigadores de la “Fe Verdadera”. Es más, según lo que había escuchado,  Lotharius  había dedicado 300 años a lograr lo que estos hambrientos vástagos  veían como la verdad, pero decían que su semilla no había sido buena en Karl, ya que aunque era un gran Tremere nunca había podido acercarse siquiera a los vestigios de una considerable investigación.

- Pasad Vincent.

Y entonces me pregunto muy animado

- ¿Has terminado ya de pasar aquellos libros de Latín para mí?

Asintiendo con la cabeza y con voz quebradiza respondí

- Si mi señ... or.

- Bien, el Chantry ha sido un buen hogar para ti -  aseveró sin dejar terminar mi respuesta - y es gracias a estos últimos 10 años de servicio y sacrificio, y con la llegada de tu onomástico número 25 que te daré la oportunidad de caminar como un ser inmortal entre mortales. No temas, no morirás te lo aseguro.

Aun así sentí la mentira tras sus gentiles palabras.

Todo mi cuerpo se estremeció cuando la poca luz de luna que alumbraba aquel estudio entró directamente por la ventana y al girar el rostro pude notar que varios de mis compañeros yacían en el piso desangrados, mutilados... y su rostro... su rostro vacío de expresión era el de esas personas que habían visto el final de sus vidas sin sentido en manos de una de aquellas criaturas de la noche: "Vampiros".

Traté de retroceder pero ya era tarde. Él estaba al frente mío y yo solo pude dar un respiro más antes que se abalanzara sobre mí, hincando sus colmillos que rasgaban mi carne y me llenaban de dolor. Estaba ahí, y sentí como cada gota de vida se me escapaba, y él la tomaba llenándome de una agonía e impotencia que parecían eternas.  Después de un rato se alejó de mi cuerpo que yacía casi muerto y frío como el hielo, rasgo su propia piel y dejo caer un líquido rojo, espeso, y caliente; que como si hubiese caminado por horas en el desierto, empecé a beber con una sed que no habría poder saciado ni bebiéndome el mismo mar... y así se alejó de mi dejándome morir.

No entendía nada de lo que le pasaba a mi cuerpo en ese momento, tan solo era consciente del miedo que me embargaba, y del sentimiento de ira que iba llenando poco a poco el espacio de vida que hubiese existido en mí, antes de que Karl la hubiese tomado.

Caí muerto y no me levante. Vi y sentí más allá de todo, trascendí a través de esta realidad.

Había leído de muchos filósofos y pensadores que buscaban describir el infierno, pero nada fue parecido a lo que vi. Para empezar no concebía la idea de que al morir, más aun de esa forma,  seria arrastrado entre brasas de fuego infernal y sufrimiento de vidas incontables; yo no estaba siendo elevado por lo que me hacían, ni por lo que supuestamente merecía, ningún ángel, ni Dios, llegaban por mi alma... esta solo se hundía aún más.

Por un momento pensé que mi vida había llegado a su fin; pero se abrieron mis ojos y el resplandor de la vida o no-vida entro en mí. Vi a los dos señores del Chantry muy enojados y unos cadáveres más, pobres almas que, al igual que yo, llegaron a terminar su trabajo y al mismo tiempo acabaron muriendo.

Entre sus conversaciones oí como Lotharius le explicaba a su chiquillo que padecía de una aflicción la cual no le permitía tener progenie; no obstante el rostro de Karl no era el de alguien triste por la noticia, incluso me di cuenta que él ya sabía de su padecer pero aun así hacia uso de este para darnos una muerte aun peor. Solo éramos usados, y cuando adquiríamos lo que para ellos era mucho conocimiento nos mataban a todos. Es así como esa noche murieron 66 sabios... incluyéndome.

Esperaba que alguien más se levantara para huir detrás de él, pero no pasó. Entonces lo hice, me puse en pie y lo miré cara a cara, mis ojos frente a los suyos, pero no como quien mira a un señor, sino a un estúpido infeliz. Karl nuevamente se abalanzó sobre mí pero esta vez fue detenido por su sire quien se acercó a mi lentamente y con expresión de sorpresa, puso su mano en mi rostro y sonrió frenéticamente.

- ¡Es un vástago! ¡Jajaja...!

Karl también se mostraba atónito pero aun así no se me acercó, posiblemente le tenía el suficiente respeto, o miedo, a Lotharius, y por eso no hizo nada.

Esa noche conocí la verdad de aquello a lo que llamaban Chantry; a su deseo de poder y conocimiento desenfrenado sin control alguno.

Pero aparte de los cambios sobrenaturales que llegaban con el abrazo de un cainita también notaba algo nuevo en mi, algo que sentía había leído entre líneas en alguno de esos antiguos libros; pero esta vez no lo podía dejar pasar pues lo había visto con mis propios ojos, me había dado cuenta que Dios solo se quedaba esperando el  final de su teatro montado y ese final nunca sería equivalente, ni mucho menos justo. Así que decidí cambiar mi VERDAD.

No fui instruido por ellos pues no me vieron como alguien merecedor de su saber, ya no se acercaban a mí, lo que me permitió seguir entendiendo lo que había pasado sin que se nublara mi mente por la manipulación del regente y su sire.

Durante 50 años solo caminé por los pasillos del templo conociendo más y aprendiendo sobre mi nueva no-vida, dejando atrás la poca humanidad que me quedaba. Nunca podría salir de ese lugar con lo que ahora sabía sobre ellos y el Chantry, con lo que me habían hecho. No me permitirían irme, su “tolerancia” solo llegaba a dejarme deambular por los pasillos como esperando que yo mismo decidiera matarme y acabar con mi pena; pero aquel ser débil había muerto esa noche cuando se permitió que un ser como Karl arrebatara mi vida.

Cuando por fin todo lo bueno había muerto en mí, decidí enfrentar al que llamaban Regente. Caminé hacia su estudio llevando tras mío la carga de la venganza y del engaño.

Se murmuraba en el templo que la investigación de Karl había avanzado con los años, consiguiendo así un portador de "Fe Verdadera", Vástago como nosotros, al cual convenció para que le ayudara en sus logros; incluso habían quienes decían que el mismo Karl reconocía al nuevo con respeto y que sus lazos con él se hallaban ahora más fuertes que con su sire. Pero eso no produjo miedo en mí, al contrario, me apasionó la idea de que al confrontar a Karl también pudiera enfrentarme a su nuevo amigo y al poder que provenía de "Dios".

Una de las pocas cosas que había aprendido de ser vampiro era a mimetizar mi cuerpo con el ambiente en presencia de la oscuridad, así que escondiendo mi presencia  aguardé a que Karl saliera de su estudio.  Era de nuevo otra de aquellas noches donde eliminaban a los ayudantes, pero en  aquella ocasión  no vi salir del estudio a Lotharius, o Karl; sino al nuevo. Era pálido como Karl y en su cara también se marcaba esa despreciable expresión de satisfacción por la monstruosidad realizada bajo el ideal de sus mentiras.

Fue entonces que sentí como hervía mi sangre y mi mente me llevó al pasado, a sus mentiras, a sus actos...  Entonces, como devolviendo el favor, me abalancé sobre él; lo golpeé tan duro como puede y con una ira sin límites. Rompí su cuerpo azotándolo por todo el templo, paredes, techos, pisos fueron mis armas, mientras escuchaba intentos de rezos y suplicas de perdón abandonando su boca.

- ¡¿Dónde está tu Dios ahora, maldito pagano?! ¿¡DÓNDE ESTÁ TU DIOS…?!!!

Ningún miedo sentí yo pero el parecía horrorizado por mi sola presencia, parecía que en su temor no podía conjurar sus hechizos... entonces lo azoté contra el piso una vez más y solo cenizas quedaron en mis manos; en ese momento me di cuenta que no éramos tan inmortales como creíamos, además de que la realidad no se negaba a ser cambiada. Sabía que Karl y Lotharius eran muchas cosas, pero que no se habían equivocado con este ser y su don, y por alguna razón yo también sentía aun en sus cenizas el hedor de su emanación sacra.

Como acto final me burlé y profané todo lo santo en ese templo y decidí salir para nunca volver; entonces escuche los pasos y las voces de Lotharius y Karl que se acercaban hacia mí, parecían venir a celebra la muerte de los pobres condenados y la llegada de nuevos.

Los nuevos niños corrieron horrorizados por ver la sangre de mi víctima, esparcida por todo el templo. Mientras yo me escondí tras de una pila de libros y muebles quemados, desde ahí vi a Lotharius con el rostro lleno de miedo y a Karl sumirse en la derrota al observar lo que le habían hecho a su Chantry. Una vez más decidí camuflar mi cuerpo en las sombras y esperé;  él se agachó en donde todavía quedaban cenizas de su aliado y grito.

-  ¡¿Porqué....?!!! ¡Es imposible!!!

Al parecer Karl no había podido conseguir la “Fe Verdadera” que tanto anhelaba.

Cuando me disponía a terminar mi venganza me sorprendió la entrada de un cainita más que como yo practicaba el arte del camuflaje entre sombras; un chiquillo nuevo que había sido abrazado por Lotharius. Karl le llamó a gritos.

- ¡Busca al responsable de este acto y tráelo ante mí!

A lo que Lotharius increpó.

- NO, sería muy peligroso... Rebecca, solo revisa el Chantry, pero antes llama a los demás. Necesito saber si el resto de hermanos se encuentran bien... y Rebecca, si vez a alguien que no reconozcas solo huye y háznoslo saber, no le enfrentes

Pero ella no logró encontrarme y antes de la reunión volvió a ser llamada por Karl.

- Rebecca Von Windberg, con el permiso de Lotharius, nuestro Sire, dedicarás tu vida a buscar y matar al ser que profanó nuestro templo y nos llevó a la pérdida de nuestro camino. Ahora, Rebecca, yo seré tu mentor, pues fui el chiquillo de tu sire tal como tú y terminé mi preparación; además estuve más cerca que ninguno de alcanzar nuestra finalidad. Mis conocimientos serán tuyos, y mi misión la tuya, ahora alcanzaras el cometido y lo entregarás como estaba escrito a Lotharius, pues él, yo y toda nuestra descendencia alcanzará la "Fe Verdadera".

Y con la caída de la luna me alejé del Chantry, con una sonrisa en mi rostro y sin mirar atrás.

Caminé solo por muchos años aprendiendo a adaptarme a este nuevo mundo, cambiando mi rostro cada semana, descubriendo que Europa había quedado dividida en pequeños estados feudales y que la mayoría de ellos formaban parte del reino de Francia o del Sacro Imperio Romano Germánico; y aun de esta forma seguían todos retroalimentándose de los mismos males: "Mentiras".  Así fue como decidí  aprender nuevos conocimientos, yo negociaba y engañaba fácilmente a los feudos ignorantes.

Todos hablaban del estancamiento cultural que prevaleció entre la gloria de la antigüedad clásica y el renacimiento; pero para mí que lo viví, fue el despertar de un nuevo futuro, fue el inicio de la verdad; pues la era de verdadera oscuridad estaba recién por darse, con la llegada de seres como yo. Me enteré que la nueva mascota de Karl estaba incluyéndome a mí en su búsqueda,  y estaba en Hamburgo, mi ciudad natal.

Ya llevaba lo suficiente en esta no-vida como para querer morir a manos de un miserable como ese, así que pensé en buscar un maestro que me ayudara a trascender. Conocí muy poco de los otros clanes en esa época, pero lo suficiente como para no identificarme con ninguno. En los libros del templo hablaban  de la masacre de los infernalistas, de cómo habían acabado con el clan Baali...  todo lo que había leído de ellos me hacía desear poder retroceder el tiempo para poder unirme a ellos.

Empecé la búsqueda de este clan pues para mí era difícil de creer que una estirpe tan fuerte como esta hubiese perecido por completo. Caminé por las calles solo por mucho tiempo, deseando la llegada o aparición de un infernalista, buscándolos incluso sabiendo que podría provocar mi fin; pero no me importaba, al menos así moriría en manos de los verdaderos portadores del conocimiento sobre el mundo.  

Me hacía a los sitios que tenían las peores historias de brujería, de satanismo, pero no encontraba nada; siempre era como si estuviera un paso atrás de alguno de ellos. Fue ya cuando me encontraba frustrado por no haber hallado a ninguno que internándome entre montañas me di con un viejo templo olvidado por todos y por el tiempo.

A pesar del aire húmedo, denso, y del olor a muerte y azufre por todo el sitio me adentré más allá de lo que cualquier ser normal hubiese podido aguantar, pues aquel sitio doblegaba la templanza de cualquiera… Otra vez esa luna posándose en mí, pero esta vez para traerme a otra realidad. Habían grabados en las paredes de aquel templo y estaban en latín, la lengua utilizada para todos los pergaminos y libros que hablan de lo oculto, me tomó poco darme cuenta de lo que había frente a mí... era un nido, un lugar de demonios. Parecía que el hecho de encontrarme un ser así no me atemorizaba en nada, pero empecé a sentirme como esa noche cuando morí.

De entre las sombras se rasgó el espacio, lo que veía tenía el aspecto de un portal, pero ahora empezaba a ser atravesado por una forma que se arrastraba, un ser enorme con cuernos y de ojos rojos. Su presencia era demasiado abrumadora para mí, intenté entonces camuflarme como lo solía hacer pero para mi sorpresa aquello me fue negado.

Aquel ser levantó su cabeza, y al mirarme se desvaneció en el aire, solo se movía en las sombras y jugaba con mi seguridad. Hablaba en idiomas extraños, repicaba con voces que parecían salidas de mi cabeza jugaba con cada uno de mis recuerdos, mientras le daba vueltas a la cúpula del templo, evadiendo la luz... acechándome. Se detuvo en una de las esquinas y muy rápido se dirijo hacia mí, su rostro a pocos centímetros del mío se detuvo, pero no mostré miedo. Y el demonio me hablo en un idioma que entendí.
 
- ¿Por qué no tienes miedo? No conozco ningún ser como tú, que no posea sentimientos de celestial, o que por lo menos no apeste un poco a redención…

Sentí firmeza y le respondí.

-  En mí no queda nada de bien, porque he visto la verdad de esta vida, he conocido el camino de la "Fe verdadera" y las manifestaciones de sus milagros,  pero yo no vivo de sus mentiras. Llevo años buscando un ser como tu un MAESTRO

- ¡Ja ja ja ja ja ja ja…!

Se rió ese ser entre sombras; entonces continuó acechándome, y comencé a sentir como atravesaba mi piel y escrutaba más allá de mi yo físico. De nuevo se detuvo y volvió a hablar.

- Reconozco al portador de Aura Impía... tu alma es en esencia algo con lo que simpatizo… Veo que este encuentro no es algo ajeno para ti, lo estabas buscando... sígueme, es irremediable que te conviertas en nuevo heraldo. Te sorprenderá saber que el dominio de la Fe Verdadera no es solo para quienes siguen al padre del hombre en la cruz.

Estaba perplejo pero intentaba no perder mi concentración. Dijo que siempre estaban esperando, también que yo dejaría de ser un Tremere y me rebeló que los Baali no habían muerto. Me explicó sobre las guerras infernalistas, sobre los métodos de propagar los fundamentos de nuestra Fe, de cómo alimentar a nuestros señores en el infierno, del arte de la sutileza para defendernos de nuestros enemigos; me enseñó que no era necesario ser abrazado por uno para ser uno de ellos, me mostro un ritual que permitiría mi cometido y finalmente me enseñó el significado de ser un Baali.

Ahora, con mi sangre renovada por el ritual, me exigió una tarea. Debía traer ante él a un hombre religioso, pero no a uno cualquiera, debería ser el encargado de vigilar este templo quien visitaba esporádicamente el mismo para cuidar que todo estuviera bien; el hombre religioso debía entregar su alma, pero no en contra de su voluntad.

Me mostró que existía un método para conseguir la tarea que me había encomendado e incluso lo que yo quisiera después. Entonces me dejó ver un pacto que me daría capacidad de realizar lo requerido y mucho más. Ya con la pluma entintada que sellaría mi destino en mis manos, me di cuenta de que este demonio buscaba algo más... quería llevarse mi alma con la firma de ese pacto, así que me retracté, lo desafié y me deje caer de rodillas esperando mi muerte.

El templo se llenó entonces de la ilusión de millones de voces que gritaban de dolor; y una misma cantidad de pensamientos pasaban por mi mente, pensamientos oscuros, protagonistas de este mundo de tinieblas. Sentía que me quemaba desde adentro pero ya no me importaba nada, él se hizo nuevamente presente y levantó su mano para aplastarme, entonces gritó.

- ¡No jugaras conmigo pobre condenado de Caín!!! ¡Firma o morirás!!!

Yo solo me quedé esperando a mi muerte la cual nunca aconteció; el no bajó su mano, no fui castigado por negarme a firmar su engaño, de la nada me encontré de nuevo solo en el templo y salí.

Cuando llegaba a las puertas desconcertado por lo sucedido  un anciano con ropajes claramente religiosos se me acercó.

- Viajero ¿qué le trae a este lugar tan lejano? Le recomiendo que regrese por donde vino o siga su camino sin tomar reposo aquí, pues en este sitio solo encontraras ansiedad y desdicha, este lugar esta maldito.

Le respondí

- Soy perteneciente una orden religiosa y llevo unas noches en este lugar; si me he sentido extraño quedándome aquí, pero me encontraba muy cansado y al no encontrar refugio en las cercanías  decidí descansar bajo el techo de este viejo templo. Dígame ¿existe algo que deba hacer para no padecer de la maldición por haberme guarecido tanto tiempo en este lugar?

Entonces me contó que aquel templo había sido bendecido hace mucho tiempo por su grupo de creyentes, sellado bajo el poder de la Fe y el sacrificio. También que él era quién custodiaba a la fuerza maligna que estaba cautiva. No pude evitar reír desmedidamente al darme cuenta de cuales habían sido las intenciones del demonio.

Vi el rostro del cura pasar de la confusión al miedo mientras sujetando fuertemente su cruz empezó a rezar. Me acerqué lentamente y cambie mi voz a un tono grave y gutural.

  >> ¡Tú, creyente ¿crees que me puedes retener en este templo?!

- ¡Ayu… da… me… por favor! ¡Está en mí! Mi deseo de saber me trajo a este sitio y sin querer lo he liberado... soy también como usted un fiel creyente, por favor ayúdeme, conozco el rito del sello de Fe y sacrificio ¡con nuestras vidas será suficiente para sellarlo nuevamente y tal vez para siempre…!

El sacerdote observaba pasmado mientras yo seguía con aquella pantomima, cambiando mi voz a intervalos.

  >> ¡Patéticos intentos de seres, estúpidos creyentes, dios no está con ustedes! ¡Saldré de aquí y azotaré tu templo cura pagano, devoraré la vida de tus hermanos y de todos tus conocidos, marchitare tus sembrados y envenenaré a tus animales! ¡Caerán docenas de plagas sobre ti y los tuyos, las que durarán por generaciones!

- ¡P-por… por… favor! ¡Ayuda…me! ¡Juntos alabaremos a Dios y esta criatura encontrará su fin! ¡O huye y avísale a tu congregación lo sucedido, apresúrate, siento que solo podré tomar el control de mis actos por poco tiempo!

El cura soltó su cruz y me abrazó. Cuando mi cabeza se posó en su hombro y él empezó a rezar, apareció frente a mí un nuevo contrato y pluma; con una sonrisa me deleité y firmé por el acto que seguiría. El cura leyó el sello de sacrificio, conocía el idioma pero nada sobre pactos y tratos, en cambio yo reconocí con facilidad la diferencia entre lo que firmaría.

Esta vez, con el contrato a mi favor, pedí al cura que firmara; así este perdió su alma, y su cuerpo fue arrastrado a las sombras, yo termine mi ritual de cambio de sangre y me convertí en un BAALI.

Años después supe que la triste ambición de Karl había causado la caída del Chantry de Hamburgo, después de eso no volví a escuchar nada más de él ni de su sire Lotharius.  Pero su mascota Rebecca se había empecinado en mí y mi búsqueda, culpándome por lo sucedido - culpa que yo disfrutaba sin haberla causado, pues de eso también trata ser un Baali - y al no demostrar logros en su enmienda terminó siendo apartada por sus maestros y desprestigiada ante los suyos.

Por eso ahora, sin casa ni maestro, solo me sigue los pasos para intentar vengarse. Yo la dejo que me siga solo para alimentar su odio y su descontento con la vida que le toca aceptar, y cada vez que pierde la esperanza de encontrarme yo me acerco un poco solo para después burlarme una vez más de su patética desesperación.

Sin el Chantry en Hamburgo ya no había una razón para seguir evitando la ciudad en mis viajes, así que una vez cumplido mi cometido partí para ver el cambio de mi ciudad y del mundo, que una vez más se abría ante mí gracias a mi conocimiento y mi poder.

En el camino de vuelta a mi hogar en Hamburgo aprendí muchas cosas más. Conocí sobre la existencia de otros seres en este mundo por ejemplo, supe de los magos, de los cazadores, de los hombres lobo; y también confirmé que en ninguno de los casos les evadía la tentación de mi Fe. También aprendí que en algunas ocasiones, según los demonios que me guiaban, era mejor solo caminar en dirección contraria a aquellos seres, pues algunos de ellos representaban tanto peligro como los guerreros mismos que nos habían cazado en las guerras infernalistas del pasado.

Recuerdo que en uno de mis viajes pasaba cerca de una vieja posada. Ya antes me había quedado en aquel lugar y sabía que solo era una ratonera de asesinos y mercenarios que buscaban problemas; pero aquello no era nada que preocupara a un ser como yo. Era más de la media noche ya y yo estaba cansado y hambriento, además que debía prepararme para el amanecerme que se aproximaba, decidí entonces detenerme y entrar, cubrí mis ropas de acolito y abrí sus puertas.

Una voz grave salió desde el fondo de la posada

- ¡Adelante, viajero, pase! Aquí encontrara comida y refugio. Mi nombre es Heilm y soy el nuevo dueño de este humilde lugar. Acérquense al fuego y duerma tranquilo, aquí estará protegido de las bestias lunares...de esas que dicen moran en los bosques cercanos...

La noche era clara y la luna iluminaba la entrada de la posada, una suave y fría brisa movía  ligeramente la puerta de esta llenando la entrada del lugar y rápidamente note  que los demás no eran cainitas pues se estremecían al sentir el frió de la noche en sus cuerpos. Después de haberme alimentado hasta saciarme de un ladrón, decidí retornar a mi mesa y fue en ese momento cuando una mujer, como salida de la nada, apareció justo en el portal.

La mujer vestía de blanco, ataviada con metros y metros de seda, aun así caminaba liviana, como si flotara, su piel era de tez oscura y sus ojos color miel resaltaban pues parecían portar en ellos el peso del tiempo, la dureza del desierto y la profundidad de los océanos. Su presencia era más que avasallante en aquel lugar.

Lo que me dejó desconcertado fue la tranquilidad en su rostro mientras ingresaba a la posada, la cual claramente no era un buen sitio para alguien como ella. Avanzó un poco más y su largo y negro cabello se dejó ver reposando a sus espaldas; además portaba un extraño cofre con inscripciones en una lengua muerta demasiado antigua, para ser comprendida.  Demoré en notar el sello de lo oculto en aquel objeto, pero fue ahí cuando atrajo absortamente mi atención; sin embargo cuando me disponía a acercármele noté que no venía sola. Alguien más entraba a la posada, un hombre que se disponía a caminar a su lado, alto, moreno y de fuerte mirada, sus ropajes denotaban cierta elegancia y riqueza, y además sus rasgos eran parecidos a los de ella.

Se percibía al verlos que formaban el uno parte del otro, pues caminaban como si siempre lo hubieran hecho juntos. El hombre retiró una silla y la mujer se sentó en ella. Él le besó la mano, acarició su rostro y se sentó a su lado. Ambos parecían hablar pero en ningún momento palabra alguna abandonó sus labios.

Al poco tiempo miraron a Heilm y este se aproximó con dos copas ya listas; parecían ser clientes habituales o que quizás no eran solo apariencias lo que ostentaban. En ese momento fue interrumpida la tranquilidad del lugar por unos fuertes ladridos provenientes de unos perros que dormitaban detrás de la barra del dueño. Al mirar hacia la puerta vi a un bárbaro enorme cubierto con pieles, un tercio de su cuerpo estaba tapado y la otra parte permanecía inmune al frió y a la brisa, me levanté para saciar mi curiosidad sobre aquellos extraños y en aquel momento sentí volar a Heilm por encima de mi cabeza; escuché un aullido y el desgarre de ropas, giré mi rostro y de nuevo vi aquella luz de luna que brillaba como si quisiera avisarme algo.

En el umbral estaba ahora un ser encorvado de casi 3 metros de altura, peludo y con una mandíbula gigantesca que se abalanzó rápidamente para atacar a los dos extraños. Me quedé a observar pensando que esa brutal bestia caería, pero la infame criatura despedazo el cuerpo del hombre acompañante como si no fuera más que papel. Sin darme cuenta la seda que cubría a la mujer se había esparcido por la posada, una fuerte brisa golpeaba las puertas del lugar abriéndolas completamente mientras el resto de estúpidos humanos recién se percataban de lo sucedido, corriendo mientras gritaban y caían desmayados.

Ahora casi sin luz, pues la fuerte brisa había apagado el fuego del hogar y la mayoría de los candelabros, me percaté de la mujer que estaba ahora parada cerca a la entrada. La luna iluminando su rostro me permitió ver sus ojos que se conservaban en constante calma, pero yo podría jurar que el que yacía ahora muerto en el piso convirtiéndose en cenizas era el amor de su vida.

En ese instante ella se desvaneció, pero no por uso de la ofuscación pues bien conozco su forma,  y en un parpadear, pero como si hubieran pasado minutos en realidad, vi caer al hombre lobo sangrando por todo su cuerpo. Aún recuerdo su apariencia claramente,  seco y sin vida; ni un grito, ni un gemido, ni un lamento de muerte salía de su enorme boca que ahora parecía empezar a hacerse pequeña. Ni la rapidez de las que se habla entre los nuestros lograría ese tipo de muerte.

Las sedas cayeron al piso mientras la brisa se detenía, entonces ella solo se inclinó para recoger la caja ahora ensangrentada y, sin pronunciar palabra ni hacer gesto alguno, salió de la posada.

Recuerdo haber visto otros seres extraños, pero en muchas ocasiones decidí mirar y caminar hacia otro lado y así no ponerme en riesgo, tal como me lo habían enseñado mis maestros.

También habité en muchos nidos más, y creé algunos propios. Comprendí mi nueva senda “Las Revelaciones Perversas” y la seguí hasta su pináculo con lo cual, y gracias a mi devoción, adquirí mi "Fe Verdadera" a la cual eh llamado Oscura Verdad, mediante la cual azoté las blasfemas palabras de los creyentes de Dios que se cruzaron conmigo.

De vez en cuando recordaba a Karl y a Lotharius, entonces daba una miraba hacia el infierno con la esperanza de que ya estuvieran donde me habían intentado enviar, y al no verlos pensaba en el momento en que me los cruzaría por fin para burlarme de su miseria. Aprendí las leyes de los pactos y me considero un maestro en esa doctrina, también la demonología, y la crianza de la plaga, artes que me hacen uno de los "buenos" hijos de Ba'al.

Entre en torpor en el año de 1268, para dejar que el mundo se llenara un poco más de almas,  y para ocultarme de una nueva guerra contra infernalistas  que se avecinaba.

Soy un cainita, lo cual significa ser hijo de Cain, mi nombre alguna vez fue Vincent ahora mejor conocido entre el mundo infernalista y mis víctimas como Iblis. Soy casi inmortal. No me hago viejo con el paso del tiempo, fui abrazado por mediocres que me heredaron sus debilidades pero ya hace un tiempo que las superé, la luz del día ya no me provoca daño solo atisbos de miedo por su recuerdo, y el fuego ahora es mi aliado, un aliado que nunca más me dañará sin importar de donde provenga o quien lo manifieste.

Como un joven mortal, y en mis inicios como Cainita, medía un metro noventa, tenía el cabello rubio y tupido, corto y lizo, que parecía blanco en presencia de mucha luz. Mis ojos eran grises. Tenía una nariz fina y bastante corta, y una boca grande y bien formada, mi piel era blanca, pero ahora mi verdadera apariencia demuestra mi conocimiento, mi verdad, y mi devoción a los verdaderos dueños de la verdad; mido casi 3 metros de alto. Debido al prolongado uso de "Concordancia", mi cuerpo ha sufrido varios cambios físicos que me han vuelto tan horrible como la peor de las pesadillas, lo que no me molesta para nada. Mi piel es de un blanco translucido y con una textura similar a la del papel de lija. Mi pelo se ha convertido en algo semejante a finos tentáculos, mis ojos están desprovistos de parpados, y mi rostro ha tomado un aspecto demoníaco, que incluye cuernos de carnero que brotan desde el cráneo. Poseo unas extremidades enormes que salen de mi  espalada cubiertas de patagio las cuales me permiten volar, y unos tentáculos que salen desde mi espalda baja.

Siempre esperando con unas monedas de judas para pagarte por tu alma, siempre hambriento de más; el engaño, la corrupción, la peste, los pecados, los malos deseos. Antes de pasar a ser vid en el infierno, pasaras por mí en la tierra... y yo lo disfrutaré. Dejad los caminos torcidos del sucio credo celestial. Ven pagano y prueba la realidad, hasta un poco de mi oscura verdad podrá cambiarte el pensar con el dolor que sentirás.

Época Actual

Unos extraños sonidos y una agitada respiración, me levanté con la sed de un nuevo despertar.

Aun reconozco las paredes y pasadizos de mi nido, así que no tardo en encontrarle. Al verlo despejo mis dudas, es un hombre del clero. Me entusiasmo con la idea de ese primer banquete en quien sabe ya cuántos años. Lo veo examinando mi diario y descubro su miedo pues ya ha leído más de la mitad, lo cual combinado con el ambiente en que se encuentra pienso que ya son factores suficientes como para restarle seguridad a quien sea; además que mi Aura Impía ya empieza a hacer efecto, doblegando su espíritu. Espero que termine de leer, mientras retomo el dominio de mis facultades; entonces me abalanzo sobre él, lo tomo del cuello y lo levanto mientras que escucho pronunciar las palabras más adecuadas para el comienzo de mi despertar.

- Que no es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires.

Una lengua amiga, no hubiera pedio un mejor saludo, un lamento mezclado con rezo, expresado en latín. Siento como desgarro mi garganta al hablar, pues los años la han secado.

- Te saludo pagano... vengo para llevarte a rastras a donde debes estar... Sí, tus ojos no te engañan, soy yo, Iblis, del que leías tan apasionadamente, un demonio forjado en el cuerpo de un vampiro… ahora tu alma es mía.




“Que no es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires" (Efesios 6,12)






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Re: VLM - Iblis

Mensaje  LaSalguero el Vie 06 Dic 2013, 12:13

La weba! si está bien largo! ajajajajaja xD

Pues definitivamente me encantó la historia de Iblis, en especial la ultima parte xD Me hizo reír un poco jeje Pero sobre todo lo que mas me atrapó de este preludio fue el hecho de por fin conocer la historia de un pjs con el cual todos ya nos habíamos relacionado de alguna forma, pero del cual a la vez sabíamos tan poco Smile Ojalá puedas continuar jugándolo pronto, sería divertido saber donde termina Iblis al final xD

Lo único malo es que no haya mencionado a tu BF D:< muy mal! ajajajajajaja
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Re: VLM - Iblis

Mensaje  KaMuI TaKeDo el Vie 06 Dic 2013, 21:14

Hell no, mi querida Gula bueno en resumen es Fea como el putas y así termina mi comentario de la BF de Iblis.




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Re: VLM - Iblis

Mensaje  Belmory el Lun 09 Dic 2013, 20:45


Pues que puedo decir...
quiero ver este personaje en una mesa! siento que aprendería demasiado owo
ame el preludio es muy descriptivo no podía dejar de leer *-* quiero massssssss xD


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Re: VLM - Iblis

Mensaje  Nro 4 el Mar 10 Dic 2013, 11:36

Como narrador
Realmente me gustó narrarle, creo k la mesa rompió con la línea k estaba establecida y la idea de ella desapareció casi por completo, pero en realidad me pareció interesante ver una mesa en la que los jugadores realmente marcaran una tendencia hacia hacer o no hacer algo más incluso k los npcs…

Gula, pues… es extraño pork realmente puedo decir k tmb me gustó k pasó con el personaje, y gracias a estos dos pjs junto con uno algo descuidado, me enseñaron k por más k haya disfrutado mucho escribir el trasfondo de un npc, estoy dispuesto a sacrificarlos por completo con tal de ver en k terminan las cosas… destruyeron (una adrede la otra por… no se…) a dos npcs a los que les cree mucho trasfondo, pero creo k supieron compensar su ausencia con su propia historia y desenlaces.

Definitivamente estaría dispuesto a narrarle de nuevo, de hecho (como suele pasarme), después de leer todo se me han ocurrido algunas cosas y mi imaginación empezó a volar jaja, así k veremos k se puede hacer al respecto.

Como jugador
Demasiadas concordancias… probablemente haya tomado el camino fácil y tenga consecuencias, me pregunto si lograré obtener lo k kiere o si solo será más alimento… pronto aprenderé a leer y entender lo k dice este libro… me pregunto si eso me llevará a conocerlo… sería interesante; después de todo, si llega a pasar, sería el 4to pj k conocería (pork no recuerdo haberme encontrado con Selty) y de los más viejos solo me faltaría estar frente a Kamui… será interesante…

N°4
Fin de la transmisión.
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Re: VLM - Iblis

Mensaje  Vana XIV el Dom 19 Ene 2014, 22:56

Ok....
Terminé de releerlo y...
¡¿Que demonios?! ¡Que personaje! Muy impresionante. Me han comentado un par de anécdotas de Iblis y realmente es otro nivel... y ello no hace más que aumentar mi interés por esta "Obscura verdad" y lo que significa. Realmente sería un lujo poderlo ver en acción en un a mesa, pero por ahora me conformaré con las anécdotas...

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Re: VLM - Iblis

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