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HLA - Rayza Hoover

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HLA - Rayza Hoover

Mensaje  Belmory el Miér 11 Dic 2013, 23:35

...

Me llamo Raiza Hoover, y soy casi la típica chica normal, la que está en la edad de fallar…16 años…mis ojos cafés muestran en ellos toda la melancolía que puedas imaginar, pero te sorprenderías de que intento ser tan optimista como puedo …mi cabello negro y lacio me da ese toque inquietante de afinar el color cobre de mi piel, no me quejo de mi cuerpo…aunque si pudiera cambiarle algo le aumentaría una talla a mi pecho. Decepciones? he tenido muchas …y aun esperan que confíe…aun así soy tan tonta como para seguir creyendo que aun me falta el ultimo vals…ese en el que podré cubrir mis ojos con seguridad y que el baile lo rija la confusión…la promesa es a largo plazo…pero el sueño también lo era…”


...


Despertar en la mañana junto a personas que no conoces sin saber el día, la hora, el año es un gran problema…
-“Bienvenida a casa”- escucho decir a una dulce voz, la reconozco rápidamente; cabellos tan oscuros como la noche y lacios como los hilos de un titiritero, ojos color caramelo tan penetrantes como si pudieran ver tu alma, adornados con unas pestañas tan largas que podrías perderte en ellas y la voz más melodiosa que haya podido escuchar en mi vida… Se acercó álgida  y plantó su mirada en mis labios –“¿Acaso te comió la lengua un ratón?”- preguntó mientras hacia un ademán de burla.

La miraba sorprendida, la última vez que vi a mi madre fue a los 14 años, justo antes que mi padre me dejará a mi suerte luego de eso no supe nada de ninguno… había crecido en un barrio peligroso, era una niña rodeada de narcotraficantes y prostitutas, pero no es que no pudiera sobrevivir, sabia cuidarme sola, si alguien se acercaba a mi territorio simplemente recibía una paliza y una de las buenas de esas que te envían a un hospital de emergencia.

-“Nos vemos después de tantos años de mierda y ¿lo primero que haces es una puta broma?”- Me miró sorprendía y soltó una risita -“esa pequeña boca”– dijo y caí en cuenta en que sí, no tenía la boca mas azucara que exista, pero ¿qué quería? ¿Que la abrazase como si todo estuviera bien? Estaba confundida no sabía el motivo por el que me encontraba ahí, específicamente con ella, recordaba que de niña había dicho alguna vez que cuando estuviera preparada iría con ella ¿pero a donde?, ¿que era ese lugar? y sobre todo ¿por qué ahora?

-“Al menos sé que si hablas así es que estas bien”- dijo mientras acariciaba mi mejilla, no pude evitar sonrojarme, no era usual que alguien me tratará bien, y mucho menos sentirla a ella, es decir siempre había soñado con ser una niña normal con una familia normal, tener una madre amorosa, un padre trabajador y una linda mascota algo que nunca había tenido pero que deseaba con mi alma; hasta que llegó a mi cicatriz, una muy grande que tenía, recordaba como es que me la había hecho; a pesar de que la despensa era llenada “misteriosamente” cada mes tenia otros gastos como el agua y la luz, y había resuelto en que debía trabajar, así que hacia lo que podía ya sea llevar un recado, cargar cosas en una mudanza o ayudar al niño gay del frente a vengarse de los chicos de su escuela o cosas así, pero con ese tipo de cosas ganabas enemigos, la gente suele enojarse conmigo sin que yo me entere y alguno de esos enemigos contrataron a unos matones y recibí la golpiza de mi vida es cierto que tiempo después les devolví la jugada pero la cicatriz seguía ahí, me recordaba lo sola que estaba y lo impotente de ese estado.

Me miró entretenida, yo la miraba con el ceño fruncido, hace un día me encontraba en una trifulca y ahora estaba en un lugar pacifico con mi madre, pero la tensión se cortó en unos minutos, pues me di cuenta que estaba desnuda inspeccioné rápidamente la habitación con la mirada y encontré mis pantalones y el chaleco que usualmente usaba, me levante tapándome con las sabanas y empecé a enrollar las vendas tapando mi pecho, la miré mientras me miraba divertida terminar mi acción culminé al colocarme los pantalones y sucesivamente las botas altas –“¿Por qué estoy aquí?"- al fin pregunte, ella se acomodo en la cama en la que me encontraba hace unos minutos –“¿No lo recuerdas verdad?”- me respondió; se notaba algo seria por lo cual tragué saliva y me dispuse a escucharla, me explico que hace un día había tenido mi primera trasformación y que como me lo dijo de niña ella había ido a recogerme pues ya estaba lista para mi iniciación, luego dijo que era un hombre lobo al igual que ella, la miré con la cara mas incrédula que puse en mi vida –“¿Estas de broma? ´¿Hombres lobo? Ja! ¿Estás drogada o qué?!"- pero su expresión seria no cambió en ningún momento, caí en cuenta en las pesadillas que me aquejaron de niña las cuales se habían acrecentado mientras trascurrían los años en las cuales parecía caminar en cuatro patas y pasear por un frondoso bosque y ¿si era verdad? Muchas dudas aquejaron mi mente en ese momento, es que ¿eso era posible? ¿No eran cuentos de niños?. ¿Me había depilado durante tanto tiempo para terminar toda peluda? Ok estaba delirando pero es que me parecía algo absurdo al menos en ese momento.

Luego de dejarme desvariar por unos minutos empezó a hablar de nuevo y me contó lo que había pasado un día antes…

Durante el transcurso de los años me había ganado enemigos unos mas peligrosos que otros, es decir era una persona problemática que no podía cerrar la puta boca cuando veía que algo estaba mal, había hecho tonterías como correr a unos matones de “su territorio” o golpear a un niño pijo que atropelló a un perro y no quiso ayudarlo, incluso una vez me metí con un dealer que le vendía drogas a niños que tarde o temprano se volverían adictos, pero no es que me sintiera mal por eso es mas asumía la responsabilidad de mis actos, también había conseguido amigos grandes amigos con los que pasé tantas cosas nos metíamos en problemas juntos y eso era divertido, era algo así como una líder de nuestro pequeño grupo de adolescentes rezagados, eso sí los cuidaba con el alma; pero esa noche en la que celebrábamos nuestra amistad vinieron a rendir cuentas… ¡justo esa misma noche!.

Veía como mis amigos eran golpeados brutalmente mientras yo era atada y obligada a ver el acto, parecía que automáticamente el aire se había vuelto más helado y el pasto más dañino. ¿A caso me costaría mucho encontrar tranquilidad? Mi cuerpo no respondía ante tanta impotencia en mi mente, sentía rabia, estaba muy confundida quería matarlos… luego de eso no recuerdo nada, según Claudine había armado un gran alboroto, había dejado inconsciente a más de uno inclusive a mis amigos fue cuando ella llegó y me hizo dormir ¿Cómo? No quiso decírmelo solo dijo que después de eso me trajo aquí, ni siquiera intenté preguntar algo mas.

Luego de eso se levantó con pesadez y me hizo salir de la habitación mientras me explicaba de la situación en la que los que son como nosotros se encontraban y cuán importante era que los adolescentes como yo empezarán a ser parte de ellos, yo solo la miraba sorprendida por tantas cosas nuevas que debía aprender, ahora esa sería mi vida, debía dejar todo lo demás atrás había crecido esperando el poder hacer sentirse orgullosa  a mi madre y ese era el momento.
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