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VLM - Tabatha Payne Heart

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VLM - Tabatha Payne Heart

Mensaje  Paris el Miér 08 Ene 2014, 14:34

Al principio comenzó muy sutilmente, como un suave rocío al que casi nadie le prestó mayor atención, embelesados como estaban por las dos personas frente al altar. Todo el lugar estaba decorado de un blanco impoluto, así como - rompiendo con la tradición -  los invitados también; una boda totalmente de blanco.

Clic.

Es por eso que la lluvia carmesí no tardo en robarse el centro de atención.

Clic clic.

El caos fue enorme. Todos corrían despavoridos tratando de salir del alcance de los rociadores, la hermosa decoración que habían armado en ese espacio del gran patio se había tornado de un rojo intenso, y los novios - oh los novios – ella parecía que lloraba lagrimas de sangre, arrodillada en el altar con la pintura cayendo sin piedad empapando totalmente su pomposo vestido, y él con los labio finamente apretados observaba todo el caos sin decir palabra.

Clic clic clic clic…

No muy lejos del lugar, a la lindera de un pequeño bosquecillo, trepada en un árbol, una figura terminaba de tomar las últimas fotos del “desafortunado” evento. La sonrisa maliciosa nunca abandonó sus labios, no en ese momento, como tampoco cuando planeo aquella pequeña sorpresa para los novios... para él...

Clic clic clic…

Estaba tomando unos exquisitos close-up de la novia, cuando su celular comenzó a vibrar. Contestó mientras seguía con su cometido, el sistema de manos libre sirviendo a ese propósito.

‘Fuiste tu, ¿no?’ Ni un saludo, ni nada, la voz del hombre al otro lado del teléfono solo quería una confirmación.

‘Vamos, cariño, te dije que no te pusieras tus mejores galas para esta boda.’

‘Estas demente…’ Pero no había reproche en la voz, es más, hasta se podía escuchar que reprimía una risa. ‘Aunque debí sospechar que tenias algo entre manos, después de toda esa mierda que te-… un momento, ¿para qué me pediste una de mis cámaras fotográficas con lentes incluidos? No me digas que-’

La mujer soltó una pequeña risa.

‘Tus hermanos ¿no es así?’ Neil soltó un resoplido de risa. ‘Lo que me sorprende es que ellos se hayan conformado con esta “pequeña” broma y no estuvieran cavando la fosa para ese hijo de puta y la zorra de su novia!’

‘Wow, wow, tranquilo cariño, no destiles tanto veneno. Alguien puede oírte y ahí si me hechas de cabeza; además que te necesito a ese lado de la cerca.’

‘Esto ha sido la punta del iceberg ¿no?’ La mujer pudo escuchar el suspiro del hombre al otro lado del teléfono. ‘No soy nadie para decirte que y que no hacer o cuando, para todo esto. Solo… solo no te consumas en la venganza.’ Neil soltó una risa ahogada. ‘Y espero que me tengas más en cuenta para la próxima, preciosa. No guardes la diversión para ti sola. Ahora si me despido Tabatha, no me pienso perder el espectáculo desde mi perspectiva!’

Y sin más Neil colgó la llamada. Tabatha no había dejado de capturar ni una sola imagen sin perder la sonrisa maliciosa. Su amigo tenía toda la razón, esto solo era el comienzo; porque lo acontecido solo había sido una pequeña broma. Su momento de venganza llegaría, el cual sería lento y doloroso para esos bastardos.

Esperó la señal de uno de sus hermanos para saber que era seguro moverse de su escondite y escapar. Su hermano mayor, Eric, ya esperaba a Tabatha en el punto de salida acordado, intercambiaron una pequeña sonrisa antes de meterse al auto del mayor. Ya estaban arrancando cuando el celular de Eric sonó, el mayor lo puso en altavoz para que así no interrumpiera en la huida.

‘Ya estamos revisando el perímetro en busca del posible o posibles intrusos, Jefe.’ Dijo en voz calmada y suave el hombre al otro lado de la línea. ‘Espero que ya estén fuera y en marcha.’

‘No te preocupes, John, ya estamos alejándonos.’ Respondió también en tono calmado el hermano de Tabatha. ‘Y de nuevo, gracias.’

John soltó una pequeña risa.

‘No agradezcas nada, hombre. No podía negarme a la petición de un buen amigo y más aun si es el Jefe de policía’ Volvió a reír suavemente. ‘Mándale saludos a tu princesa y dile: Bien jugado. Hasta la próxima, Jefe.’

La llamada llegó a su fin y el resto del camino transcurrió en silencio. Se dirigieron casi a los límites de la ciudad, más allá de los suburbios. Los recibió una zona de casas alejadas entre si, todas ellas aseguras con vallas altas y rejas; no era para menos ya que a menos de 45 minutos en auto estaba un tupido bosque donde era permitido la caza así como era hogar de varios animales salvajes.

La casa donde aparcaron era sencilla pero bonita, con dos pisos y una pequeña huerta. Ya había alguien esperándolos a la entrada, apenas bajaron del auto esa persona fue a abrazar a Tabatha.

‘Por la cara que traen diría que todo salió a pedir de boca.’

Tabatha devolvió el abrazo a su segundo hermano mayor y le sonrió de forma encantadora.

‘Y eso que no te he mostrado las fotos’

‘Y que esperamos, ¡entremos!’

‘No, Richard, yo ya tengo que retirarme.’ Respondió Eric mientras atajaba a su hermano que ya comenzaba a prácticamente arrastrarlos dentro de la casa. ‘Aun tengo cosas pendientes en el trabajo.’

Se despidió de Richard dándoles unas palmadas en la espalda, se giró hacia Tabatha despeinándole su corto cabello a manera de despedida. Una media sonrisa instalada en su rostro.

‘Ahora escúcheme bien, señorita, puede ser que nos haya convencido a sus cuatro hermanos para hacer esta treta.’ Eric dijo, mientas descansaba ambas manos en los hombros de su hermana. ‘Tanto nosotros, como Luke y Dylan, siempre te vamos a apoyar; aunque sea en estas locuras tuyas’ Eric sonrió maliciosamente. ‘Aunque esta vez hayas tenido una razón muy poderosa para ello.’

Eric dio un pequeño suspiro y se puso más serio de repente.

‘Eso solo retrasa el hecho de que aun queramos rómpele las piernas a ese hijo de puta de Mike para luego tirarlo a un foso con unos cerdos hambrientos y así ellos terminen el trabajo por nosotros.’

‘Y claro que la zorra de Bárbara estaría con él.’ Añadió Richard que también tenía una mirada seria y dura, igual a la de su hermano mayor.

Los hermanos compartieron una sonrisa maliciosa y cómplice.

‘Pero Luke, como buen abogado, nos ha expuesto que hay formas de hacer la vida miserable a alguien de forma legal.’ Continúo Richard, ensanchando su sonrisa. ‘Bueno, rayando en lo legal.’

Oh Dios, realmente tengo los mejores hermanos del mundo.

Tabatha envolvió a sus dos hermanos en un fuerte abrazo, sabiendo lo afortunada que era al tenerlos como apoyo y que, además, no era la única que aun conservaba sentimientos de venganza.

‘Ya, basta de sentimentalismos.’ Dijo Eric separándose de su hermana. ‘Aun falta terminar el trabajito; así que manos a la obra, mocosa.’

‘Pensé que era tu princesa.’ Chinchó Tabatha a su hermano mayor. Eric puso los ojos en blanco, aun así le regalo una sonrisa antes de volver a su auto e irse.

*~**~**~**~**~**~*

Esa noche Tabatha no podía conciliar el sueño. En su cabeza repasaba todos los hechos que la habían llevado a este punto en su vida. Cómo el lindo y divertido chico que conoció a sus 20 años en una audición la enamoró de tal manera que, después de cuatro años de relación, decidieron mudarse juntos. De como las cosas fueron cambiando y ella no quiso darse cuenta; de las cada vez más constantes peleas; de las extrañas llamadas telefónicas y retrasos para llegar a casa.

Tabatha se levantó de golpe, no gustándole el camino que estaban llevando sus pensamientos. Necesitaba algo con que distraerse para alejar esa horrible opresión en la boca del estómago que ya estaba amenazando con nublar su visión.

En vez de ensayar para el espectáculo de fin de mes, se decidió por una distracción más silenciosa. A pesar de que solo faltaban un par de horas para el amanecer no era el plan despertar a sus padres y hermanos que estaban en casa.

Tomó el arco compuesto que estaba en la pared opuesta, así como un par de docenas de flechas,  se dirigió lo más silenciosamente posible al techo de la casa y comenzó a arremeter contra el pobre manzano de la huerta. Con cada flecha sus pensamientos se tranquilizaban, con cada flecha siguiente su depresión se iba esfumando y sentía como una energía comenzaba a alzarse dentro de ella, la rabia burbujeando bajo su piel al recordar como el bastardo de Mike le había propuesto matrimonio a la zorra de Bárbara en medio de su estúpida fiesta de cumpleaños y en la puta cara de Tabatha.

‘Wow, buen tiro hermanita, aunque te vez algo psicópata.’

Tabatha volteó en redondo al escuchar la voz de su cuarto hermano mayor, Dylan; estaba tan enfrascada en esa abrazante rabia que no había reparado en su presencia.

‘Puedo suponer cual es la cara que te estas imaginando en esas manzanas.’ Continuó Dylan, mientras se acercaba más a Tabatha. ‘Pero al menos déjame algunas, que pensaba hacer un pie para el desayuno.’

Tabatha miró extrañada a su hermano.

‘¿Pie?’

‘Así es.’ Dylan sonrió ampliamente, pasándole una mano por los hombros a su hermana. ‘Nada como un dulce pie de manzana para espabilar la cabeza antes de una mañana de caza.’

Tabatha comenzó a ser arrastrada por Dylan e incitada a bajar las escaleras de prisa.

‘Ya está todo preparado, los seis partiremos dentro de unas horas; así que ayúdame a recoger las manzanas que quedan para hacer el pie. Papá esta emocionado de estrenar su rifle nuevo.’

Tabatha siguió obediente a su hermano con una gran sonrisa en el rostro. Hacía tiempo que no salía a cazar toda la familia junta, sería realmente emocionante. Aparte que podía imaginar que el ciervo que escapaba era Mike, y eso hacia que todo fuera aun más divertido.

*~**~**~**~**~**~*

El aeropuerto John F. Kennedy la recibió con sus espaciosas estancias y curioso diseño. No fue muy difícil trasladar con ella sus preciados arcos; la preparación adecuada e informar del paquete fue lo único que se necesitó.

Ya habían pasado varios meses desde su pequeña “broma”; Mike y Bárbara consiguieron casarse –bajo techo- sin ninguna interferencia la segunda vez que lo intentaron. Eso si, la tarjeta de agradecimiento por los regalos y asistencia a la boda fueron acompañadas por las mejores fotos que Tabatha logro sacar en la ocasión anterior.

Pero ahora ella estaba en Nueva York, camino a Broadway, a formar parte de una compañía teatral especializada en obras musicales; era momento de que Tabatha le diera un buen mordisco a la Gran Manzana y demostrar, como pulir, su talento en la famosa Avenida. Neil y su novio Adam fueron de gran ayuda, sobre todo por conseguirle su nueva residencia en Nueva York así como los contactos adecuados.

Fueron seis meses después de su llegada a los EE.UU que se percató como una mirada se clavaba en ella en cada una de sus presentaciones; luego empezaron a llegar las flores en su camarín acompañadas de una nota la cual demostraba su admiración por ella como artista. La nota solo iba firmada con el nombre de Lucius.

Tabatha no tenía cabeza para lidiar con hombres en ese momento, y aunque ninguna de las flores hablaban de amor – o al menos eso es lo que una de sus compañeras le había informado – decidió que, aunque era lindo tener un admirador, prefería poner las cosas claras con Lucius, ya que  la intensidad de su mirada a veces podría malinterpretarse.

Quedo con él la noche de su día libre, al parecer Lucius era un hombre muy ocupado durante todo el día. Aprovechó la tarde y gran parte de la mañana para entrenar en el campo de tiro, así que cuando se encontró con Lucius su vestimenta y aspecto no eran nada glamorosos; unas pintas de punk que, acompañados de la gran valija en la que estaba su arco y flechas, contrastaban enormemente con cualquiera de sus vestuarios de escena, pensando que así sería más fácil disuadir al hombre delante de ella.

Lucius pareció algo sorprendido, hasta cauteloso, como queriendo asegurarse que la persona que tenia delante era la misma que iba a ver cada noche al teatro. Cuando cayó en cuenta que era así, su mirada se volvió curiosa, pero en cuanto Tabatha le comentó lo que cargaba en su gran valija sus ojos brillaron con el agrado de encontrar algo sumamente placentero.

Tabatha se sorprendió a si misma conversando plácidamente con el hombre de larga cabellera rubia que tenia delante. El plan de disuadir a Lucius de que no siguiera prestándole esas atenciones no había sido ni siquiera abordado. El hombre era… hipnotizante y su conversación era amena y muy interesante, más aun cuando ella comentó sobre el arco que llevaba consigo. Pero cuando le mostró su arco compuesto los ojos de Lucius brillaron con excitación y  en cuanto le explicó que ella misma había forjado ese arco podría jurar que la intensidad con la que la miró en ese momento redoblaba con creses las anteriores.

Siguieron hablando de arcos, de caza, de música, de obras durante varias horas y hubieran continuado si es que Tabatha no se hubiera fijado en la hora y dado por acabada su reunión. Eso sí, antes de irse aclaró el punto por el que había citado al hombre. No entró en detalles, simplemente le dijo que si él buscaba crear un relación amorosa con ella se encargaría de que Lucius nunca más pudiera pisar el teatro en el que trabajaba.

Lucius le sonrió tranquilizadoramente a Tabatha asegurándole que sus intenciones no iban en esos campos. Confiando extrañamente en la palabra del rubio se fue más tranquila, pensando que a lo mejor podría ganar en Lucius un acompañante cuando quisiera ir de caza. Lucius pensaba igual.

Ya había pasado un año desde que dejó Inglaterra cuando Tabatha dio la última función de la obra “Chicago”, estaba muy feliz con los resultados; el público la adoró en su papel de Velma Kelly y la obra tuvo muy buena acogida.

Se sorprendió un poco de ver a Lucius en la fiesta que dio la compañía para celebrar el fin de la obra, solo un poco ya que no era la primera vez que el rubio hombre lograba colarse en esas pequeñas reuniones; al parecer tenia buenos contactos.

Lucius había sido fiel a su declaración de no tener ningún interés amoroso en Tabatha; y con su fácil conversación, su interés común en la caza y en los arcos, rápidamente Tabatha forjó buenos lazos con el interesante y misterioso hombre. Así que después de su pequeña sorpresa de verlo allí, fue a saludarlo.

El hombre la recibió con una de sus descolocantes medias sonrisas y una mirada intensa. Esos gestos lo hacían terriblemente seductor, y él lo sabia muy bien. Tabatha le devolvió la sonrisa mientras se decía a si misma que el calor que sentía en la cara era por lo que estaba tomando.

La fiesta continúo, tanto Tabatha como Lucius se separaron luego del breve saludo, pero la mujer podía sentir que la mirada intensa del rubio no la abandonaba. Decidió no darle más importancia y divertirse; más aún, cuando horas más tarde, se dirigió a la mesa de bebidas se encontró con esa mirada de lleno, ya que Lucius la esperaba con dos bebidas en mano y esa media sonrisa tan suya.

‘Lu, cualquiera diría que me quieres comer con los ojos.’ Dijo Tabatha mientras aceptaba la bebida ofrecida por el mayor. ‘Pensé que ya habíamos aclarado eso.’ Terminó diciendo con un ligero puchero en los labios.

Lucius alzó elegantemente una ceja.

‘Taby, preciosa, como tu bien has dicho mis ojos no hablan de amor.’ La voz del hombre descendió unos decibeles mientas decía eso y una sonrisa ladina aparecía en su rostro. ‘Así que no he incumplido en mi palabra.’

‘Pues tampoco has hecho lo que tus ojos proponen.’ Tabatha comentó desinteresadamente mientras bebía. Pero en cuanto dejo su vaso, devolvió la intensa mirada al mayor, con creses. ‘Si te miro de esta forma, ¿Qué esperarías de mí, Lucius?’

El rubio mordió ligeramente sus labios antes de responder.

‘Que hay mucha gente aquí para hacer todo lo que deseas, aunque llegado a este punto, creo que te importaría muy poco.’

En efecto, eso era parte de lo que pensaba Tabatha. Se acercó a Lucius para devorar esos incitadores labios, cuando se lo encontró a mitad de camino. Tabatha apretó sus labios contra los de Lucius, deslizando su lengua dentro, posando una mano hacia la espalda del mayor para acercarlo más. Lucius abrió la boca un poco más para el beso, como dándole la bienvenida; luego, el rubio inclino la cabeza, mejorando el ángulo, y Tabatha gimió cuando se hicieron chispas de calor en la parte posterior de la garganta, un peso arrastrando hacia abajo sus párpados.

No se dio cuenta que estaba andando hasta que el viento frio de la calle la espabiló un poco, mientras Lucius le acomodada el saco y continuaba dirigiéndola donde seguro estaba el auto del rubio.

‘¿A tu casa o a la mía?’ Logró articular Tabatha para luego librarse de la dirección de Lucius, tomándolo del brazo.

Este le lanzó una sonrisa ladina.

‘La mía.’ Respondió el mayor mientras abría la puerta de su auto, dejando pasar a Tabatha. ‘Ahí está todo lo que necesitaremos; en especial si es que salimos a cazar mañana, mi chiquilla.’

Tabatha se extrañó un poco por el nuevo sobrenombre, aunque fue un pensamiento fugaz ya que su mente estaba ocupada en otras cosa mucho más placenteras relacionadas estrechamente al último beso.  Pero lo que si captó su atención fue la promesa de cazar juntos.

Le sonrió ampliamente a Lucius en cuanto él se puso en el asiento del conductor. Cazar con el rubio sería enteramente otra experiencia, estaba segura; además de muy divertido.

Lucius pensaba igual.
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Re: VLM - Tabatha Payne Heart

Mensaje  Vana XIV el Dom 12 Ene 2014, 10:18

Ohhhh!! Por fin conozco la vida de Tabatha - srta. caderas no mienten.-
Mjm... mujeres...Mjm.
Me agrada este personaje... n____n tengo la oportunidad de interactuar con ella en la mesa y realmente me vacila lo encantadoramente gore que puede llegar a ser. Golpea, lanza flechas, es sexy y... dioses... por favor, ponte el vestido rojo, la pistola en el portaligas y harás mi día.
Fuera de bromas, es fuerte y sabe lo que quiere. Me gusta... y espero sobrevivir unas cuantas mesas más para ver como se desarrolla.

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