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El Rincon del Vampiro

VLM - Fernando Hyte

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VLM - Fernando Hyte

Mensaje  Vana XIV el Dom 12 Ene 2014, 11:17

Cuando desperté, supe en seguida tres cosas:

- Era un vampiro,
- Mi “padre” era un niño.
- Y yo estaba completa e irremediablemente jodido.

El resto, es historia… y ciertamente… no es algo que hubiera elegido, pero es un poco tarde para los “hubiera”.

Alguna vez mi vida fue de lo más normal, tranquila y sosegada. Tenía una familia, una casa, un perro y una rutina… Una vida tan normal que al despertar ya sabía exactamente qué sucedería en ese día… y al siguiente… y al subsiguiente. Estaba tan acostumbrado a ello que fue normal para mí aceptar esa vida y continuar…  pues muy en el fondo estaba convencido que la normalidad era la regla, lo idóneo. Era lo que prevalecía.

Entonces conocí a Samiel…

Yo iba en el segundo año Psicología y recién eran mis primeras incursiones en campo. Uno de los catedráticos me había permitido asistir en una de sus consultas y yo acepté gustoso. Cuando entré en el consultorio me di con un niño de siete años, flaco y pálido, con cabello rubio alborotado y ojos verdes enmarcados por ojeras. Estaba sentado en un sillón frente al escritorio, se abrazaba las rodillas y a penas si levantaba la mirada para ver alrededor. Al lado estaba su madre, pero ella no importa.

Recuerdo que hablaron de las conductas atípicas de Samiel, que parecía vivir en otro mundo. Dijeron que tenía alucinaciones, que no dormía, que no hablaba, que era huraño, que era agresivo y una larga fila de adjetivos. Por mi parte, tome apunte los dos primeros minutos y luego me dedique a observar. Con cada adjetivo negativo, el niño parecía encogerse más sobre sí, hasta que de pronto salió el monstruo que describían. Gritó, rompió en llanto, empujo, golpeó, se paró y trató de salir corriendo, pero se dio conmigo. No pude evitar sentir pena por él, por lo que sólo atiné a tomarlo de los hombros y a susurrarle “Samiel, tranquilo”. Y de pronto el monsturo cambió de expresión y se abrazó de mis piernas para llorar y repetir cientos de veces “Tranquilo. Tranquilo. Tranquilo…”

Así fue como a partir de ese día fui bautizado por segunda vez con el nombre de “Tranquilo” y también, debido a alguna extraña situación, terminé como terapeuta del Samiel, el niño con autismo moderado. Ojala se hubiera apegado a alguien más y ojala hubiera sido autismo lo que tenía… error de diagnóstico, pero quien podría culpar al doctor, esos diagnósticos no aparecen en la CIE, ni en el DSM…

En las mañanas estaba en la Universidad y en las tardes, en la clínica de psicoterapia familiar, o en el salón de observaciones, o en el patio o en el jardín, tratando a Samiel. Me recordaba tanto a mi hermano menor, que a veces olvidaba que era paciente y lo tomaba como alguien familiar. Pero no fue eso lo único que me atrajo del niño. El tenía otro aspecto que me intrigaba, y no, no era el pequeño monstruo que salía cuando lo descalificaban o lo hacían sentirse mal, al que convenientemente yo llamaba Samael. Lo que me intrigaba era las cosas que él me contaba que podía percibir. Al principio pensé que era culpa de la televisión, luego me enteré que Samiel odiaba la tele; tal vez una ferviente imaginación, pero eso no era típico de Sami. Por lo que no me quedaban muchas opciones que no fuera aceptar que él decía la verdad. Desde hadas hasta la posibilidad de alterar la realidad a voluntad, el me comentaba sobre todo tipo de cosas irracionales. Al principio fui reacio a creer, pero luego, cuando me di cuenta que sólo hablaba fluidamente cuando se trataba de ese tema, no tuve más remedio que indagar en nombre del tratamiento.De él me enteré que eran esas cosas las que lo aterraban y que en ocasiones lo molestaban, al punto de impedirle dormir o sacarlo de sus casillas; pero nadie le creía, por eso lo consideraban “mal de la cabeza”, por eso no hablaba con otros, por eso se apartaba del mundo.Yo no supe que decir, porque no podía negar que a veces… sólo a veces, cosas raras pasaban alrededor de Samiel.

Alguna vez estuvimos sentados bajo la sombra de un árbol en el jardín de la clínica, por enésima vez Samiel me había hecho leerle la historia de Rüdiger y cuando terminé la última línea, me miró muy seriamente y me dijo:

- Tranquilo… ¿Crees que los vampiros realmente quieren hacernos daño?

Y yo, en mi estúpida ignorancia, marcada por un positivismo recalcitrante y una incredulidad tajante le respondí.

- No pueden hacerte daño. – Sami me sonrió y suspiró aliviado.

Y así sellé mi destino y no me di cuenta.

Pasó un año y medio y un Samiel más “normal” correteaba a mi lado… hasta que de un momento a otro su familia se lo llevó del estado… Nada me preparó para eso.

Me acuerdo que Sami estaba en crisis ante la noticia… y yo traté de calmarlo con todas las técnicas que conocía… pero él no respondió como se esperaba. Cuando me di por vencido, apareció Samael.

- Vendrás conmigo. – Ordenó.
- No puedo. – Contesté.
- No me interesa si no puedes. Tú vendrás. Yo me encargaré. Te encontraré y nunca más te irás de mi lado… ¡lo juro!
- Imposible.
- En este caótico mundo no existen imposibles, sólo para esta “realidad”.

Luego de esa despedida de Samael, regresó el niño tímido. Me miró tan sorprendido como yo a él.Y luego de eso despareció de mi vida, como por arte de magia… lo cual no me sorprendería. Regresé mi vida normal, olvidándome de las hadas, los vampiros y el cuento de Rüdiger.

Terminé la universidad, hacía prácticas en un lado y en otro, mientras preparaba mi tesis. Nuevamente lo normal primó. Hasta que todo se puso de cabeza.

No recuerdo como paso, ni por qué, sólo sé que me peleé con mi familia. Mi padre, mi madre y mi hermanito. Grite cuanto quise, despotriqué cuanto pude y me sentí estúpidamente bien por ello. Entonces mi familia se fue… el once de septiembre del 2001…

Recuerdo estar parado frente al televisor de la clínica, mirando como estúpido como otra “avioneta” se estrellaba contra la Torre Sur. A penas podía estar consciente de lo que pasaba, entonces recordé que mi familia estaba allí. Tome mi celular y llamé. Escuché sus voces en medio del griterío. No podía hablar, simplemente yo era otra persona que escuchaba a una familia despedirse de su hijo.

Algo sonó en el fondo, como un gigante que aullaba por un dolor tan profundo que remecía hasta el espíritu.

- Cuídate, hijo…

Traté de gritar como nunca al ver la torre desplomarse. Quise meterme en la imagen y ser parte de “eso” con ellos, pero mi cuerpo y mi mente eran dos cosas distintas. Ni siquiera pude despegar el celular de mi oreja y escuché el caos, hasta que ya no hubo nada.

- ¿Papá?, ¿Mamá?, ¿Nano?- articule… - pero el silencio respondió.

Estar en un grupo inmenso de personas que lloran desesperadamente y no poder siquiera derramar una lágrima; que te abracen y no poder corresponder. Entré en un estado en el que no podía sentir nada, por más que estaba consciente de todo. Los días que siguieron a ese y los que siguieron a esos, no los recuerdo. Al final me convertí en la sombra de lo que alguna vez fui… un espectro, un fantasma de mí. Nada de eso lo esperaba, no era normal…

Abandoné la ciudad, porque temía que terminaría consumiéndome. Me alejé lo más que pude, pero no puedes correr muy lejos cuando el recuerdo está en uno. Así que decidí correr de los recuerdos…

Corrí por un tiempo… y una noche que seguía huyendo, con los sentidos nublados y la mente a la deriva, lo encontré… Mejor dicho, él me encontró, como lo había prometido.

Estaba cansado y simplemente quería un relajo, me dejé caer en algún callejón de la ciudad y entre los atisbos de conciencia escuche una voz extrañamente familiar.

- ¿Tranquilo? – Volví el rostro y vi una pequeña figura, delgada, un poco más alta  y aún más pálida, con unos ojos verdes que brillaban sobre la oscuridad. Traté de aclarar mi mente, lo recordaba… en algún lejano momento… - ¡Me mentiste! – gruñó. - ¡Ellos sí pueden hacernos daño! – su rostro estaba marcado por la rabia.

Trate de pararme, pero él corrió hacia mí, me tumbó en un solo golpe.

- ¡No te irás! – acercó su rostro al mío. – ¡Te quedarás conmigo así no lo quieras! –

Aterrado, lo empujé y logre zafarme, pero sólo conseguí dar un par de pasos cuando logró atajarme y esta vez sólo tiro de mi brazo, me acercó lo suficiente y me mordió…

Al principio luche, pero luego… deje de hacerlo. Si él podía encargarse de “eso”  que yo no podía, no debía detenerlo, pero al borde de la inconsciencia un impulso desesperado me obligo a susurrarle…

- Samiel… tranquilo…

Lo vi reincorporarse y mirarme aterrado… dijo algo, pero no lo escuché… todo se puso negro y pensé que “eso” había llegado.

Desperté en el cómodo suelo de algún lugar oscuro y húmedo, graciosamente atado como un perro, con todo y cadena de púas al cuello. Samiel estaba arrodillado a mi lado, y al otro… una cosa alta encapuchada que se camuflaba con las sombras… y regañaba a Samiel por su conducta.

Fue muy larga aquella noche. Me contaron de cosas que ni entendía ni quería entender. Pero si la información de la primera noche me pareció ridículamente increíble, lo que vi las siguientes noches me entregó a una realidad que rompía con todo sentido de lógica.

Soy un vampiro… y tengo un par de colmillos que no se guardan, para demostrarlo.
Mi sire es un niño, pero tiene habilidades que lo han vuelto importante entre estas criaturas.
Y estoy jodido, porque… en este loco mundo, nada es lo que parece, todo sigue el patrón fiel del universo mismo… caos puro… y ¿quién soy yo para oponerme?

Ella dice que ya me acostumbraré… siempre y cuando me deshaga de los resquicios de humanidad que me quedan. Ella es, por así decirlo, es la encargada de Samiel, por qué razón, lo desconozco, pero puedo adivinar que es por compartir los mismos intereses, por eso no me sorprende que haya podido acercarse tanto al niño. Ella también es quien “gentilmente” me ha permitido permanecer en su “madriguera”, sólo porque Sami se lo pidió. No sé mucho de esta criatura, sólo que viste tapada de pies a cabeza, tan sólo se notan sus ojos y un poco de piel tan curtida, que pareciera de badana blanca. Es reservada, seria y poco comunicativa.

Samiel, por su parte, parece feliz de haberme “recuperado”. Para él, ser un vampiro es algo que parece disfrutar… así que pasa algunas noches divirtiéndose como niño que es. Pero en otras noches aparece Samael. Ya no es un estado de ánimo, ahora es una personalidad independiente de Sami. En el pasado, o en vida mejor dicho, Samael era un simple estallido de rabia, ahora es una criatura simplemente monstruosa, inmoral, impasible, impía y su deseo es simple: transformar la realidad a su antojo con el “don” que le fue dado, interés que comparten Ella y Samael.

En la longevidad de las noches ambos han encontrado su patio de experimentos, carecen de límites para seguir con su búsqueda y no se detendrán ante nada. Han sido muy explícitos conmigo, me tienen sólo porque Samiel me necesita, pues su otro ego no puede permanecer por siempre y Samiel también tiene su objetivo, me conserva porque soy la única cosa que lo “trae de vuelta”. Si es por eso, no creo que ninguno de los dos egos disfrute de la compañía del otro.

Parece que estoy  atado, pero en realidad sólo es un detalle. Mis tres egocéntricos amos me han compartido su don, sea cual fuere la razón, me han hecho partícipe de sus conocimientos.

Ella, Samiel, Samael y un libro de magia, que no sé cómo lo consiguieron pero que parece ser muy relevante para ellos, es todo lo que tengo en este momento y claro… alguno que otro cachivache que logré rescatade mi otrora vida.

Vampiros, magia, sangre, poder. Ahora me pregunto… en qué carajos estoy metido.

- Tranquilo. Este sólo es el comienzo del caos… Cuando llegues al centro, recién podrás desesperar.
- … ¿y cuando llegue al otro extremo?…
- O sobrevives o te mueres…

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Re: VLM - Fernando Hyte

Mensaje  Paris el Lun 17 Feb 2014, 21:01

Alejandro~ Roberto~

 lol! 

Fernando, puedo decir que hay mucho de verdad en las primeras 3 declaraciones de tu preludio, y aunque tu sire siga siendo un mocoso dual xD sigue adelante en tu camino que como dices en la ultima parte "O sobrevives o te mueres…" tu lo has hecho, has sobrevivido asi que GO! fighto! xD Aunque con Tabatha no pude disfrutar mucho de tu compañia esperemos que en este nuevo grupo la fraternidad masculina aflore! xD

Bueno, ya nos estaremos encontrando xD y también ya vere la forma de llamarte Alejandro xD muajajaja~ Laughing 
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Re: VLM - Fernando Hyte

Mensaje  >Samael< el Mar 18 Feb 2014, 19:26

bueno ahora que lo leo, entiendo el porque tu personaje es como es (humanidad)... al parecer como tu lo dices estas jodidamente jodido, un sire posesivo, y su contra parte que te quiere destruir para librarse de samiel. Al parecer tus dones son los mismos que los de ellos pero me pregunto si tus ideales y forma de ver el mundo son los mismos, dejarse llevar por el caos o manipular el caos.

Espero podamos seguir roleando juntos Fernando, ya que eres uno de los miembros originales de "The Blood Circus" y tienes un potencial único

PDTA: La diversión es la única razón. "Loco yo, díselo al pollo de hule"

>Samael<
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Re: VLM - Fernando Hyte

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