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VLM - Dona, Dana, Dunu

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VLM - Dona, Dana, Dunu

Mensaje  LaSalguero el Sáb 15 Mar 2014, 23:49


La familia es importante para Dios. Y Dios, por eso, la instituyó en su plan perfecto incluso antes que a la misma Iglesia. Siguiendo sus mandatos habitamos en armonía, así nuestra  familia es muy unida, estimada y admirada por todo el vecindario - o como dice madre, por todos en la comunidad.
Somos siete hermanos, cinco hombres y dos mujeres. Todos muy afortunados,  pues padre y madre,  quieren,  velan y aman a cada uno de nosotros por igual. Todos nos dicen que debemos sentirnos muy orgullosos y agradecidos de haber sido benditos con la gracia que nuestro Señor quien nos brindó un lazo único e irrompible; y lo estamos. Adoro a mi familia Señor, gracias por tu bendición.


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La familia Campbell siempre fue reconocida y muy bien vista por todos en la pequeña comunidad cristiana “Phil-Mont”de Philadelphia. Ambos esposos y sus sietes hijos eran vistos como un ejemplo constante de buenas costumbres y dedicación, de valores familiares y devoción. No había nadie en la comunidad que no supiera de ellos, ni aspirara a llevar una vida familiar similar a la de los Campbell.

Esta peculiar familia vivía en los suburbios, en una casa muy similar a todas las otras de la zona. Paredes color malva - pintadas por el mismo Sr. Campbell y sus hijos - y techo a dos aguas color gris oscuro; además de una pequeña verja blanca alrededor del amplio jardín lleno de rosales que la Sra Campell, junto a sus dos hijas, cuidaba todos los días. Al pasar frente a la casa de los Campbell siempre podía sentirse un agradable aroma a tartas recién horneadas, además de oír las risas de los niños del vecindario jugando en el patio trasero, en el mismo columpio de neumático que todos los niños Campbell usaron en su momento.

Todos querían a los Campbell, y los Campbell querían a todos. Por esto mismo los Sres. Campbell, cuando todos sus hijos ya habían terminado la Escuela Media, decidieron abrir un Centro Comunitario para jóvenes: el Centro Comunitario Mana de Vida, lugar de refugio, recreación, esparcimiento y actividades sanas con las cuales forjar a los futuros adultos de la comuna.

Todos los Campbell participaban en el mantenimiento y organización del centro, desde el pequeño Mathew de tan solo 14 años, pasando por las encantadoras gemelas Anabell y Leah, hasta Zachary que para ese entonces ya estaba por cumplir los 19 años. Todos colaboraban en la realización del sueño de sus padres, felices de poder guiar por el camino de Dios a tantos otros chicos que como ellos también merecían la oportunidad de conocer la dicha de vivir en la gracia del Señor.

Así pasaban los días para esta bien amada familia, en plena armonía; a veces teniendo que sortear algunas pruebas o dificultades, pero siempre prestos a colaborar el uno con el otro. Días felices. Días dichosos.

Tanto la casa de los Campbell como el Centro Comunitario bullían siempre de actividad y movimiento; y los chicos Campbell amaban vivir así. Gente entrando y saliendo, jóvenes y niños participando de los diferentes talleres, la Sra. Campbell horneando galletas para todos. Sin embargo lo que más les gustaba eran los campamentos, fogatas y serenatas de integración, todas aquellas actividades en las que podían compartir con otros jóvenes de su edad y conocer nuevos amigos; ya fueran de la comuna o no, después de todo, todos eran bienvenidos donde los Campbell.

Fue en una de esas actividades que los chicos conocerían a un peculiar joven que terminaría volviéndose un gran amigo de toda la familia: Henri Leguizamo. Henri trabajaba en la ciudad, en el mismo corazón de Philadelphia, y en una empresa de elite a pesar de ser solo un año mayor que Zachary; sus días pasaban colmados de trabajo y reuniones de negocio, por lo que contaba a los chicos, sin embargo siempre sacaba tiempo para visitar a los Campbell, y participar en las fogatas y serenatas ya que disfrutaba mucho de la compañía de la familia y los miembros de la comunidad. Poco a poco su presencia por las noches se volvió una constante en la vida de los Campbell, y sus visitas eran anticipadas por todos.

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(Extracto: The Philadelphia Iquier)
13 Agosto 1990
Tragedia en Narberth
A las 21:30 de esta noche un trágico accidente acabó con las vidas de una pareja de esposos en la localidad de Narberth. Según los primeros informes una falla en el sistema eléctrico de la casa sería el motivo del siniestro que consumiría la propiedad Campbell junto a sus residentes (...)

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Con el pasar de los meses Henri llegó a convertirse en prácticamente como un hermano más, siempre al lado de alguno de los chicos Campbell, siempre riendo con ellos o hablando junto a las fogatas hasta casi amanecer. Henri se pasaba horas contándoles de su pasado, de cómo había llegado a tocar fondo durante su adolescencia, de cómo había conocido a profundidad el mundo del alcohol y las drogas, de cómo el sexo desmedido había sido parte de su día a día, y de cómo, gracias a una revelación, había dejado todo aquello atrás convirtiéndose en lo que era ahora.

Con cada nueva anécdota la admiración de los hermanos Campbell por este joven crecía más y más. No podían creer como era posible que alguien tan agradable y correcto hubiera pasado por tanto, Henri era un ejemplo de reivindicación y perseverancia, y los hermanos cada vez estaban más convencidos que era, también, una constante que querían mantener en sus vidas.

Sin embargo las ideas de Henri a veces eran alocadas y diferentes; y estaban destinadas a cambiar el destino de los hermanos. Con cada vivencia contada, con cada anécdota, con cada comentario o consejo dado, el mundo de los chicos Campbell se iba ampliando más y más, se iba llenando de conceptos que antes solo habían sido ideas abstractas, ahora hechos concretos. Con la aprobación de los Sres. Campbell empezaron a darse las salidas junto a Henri, un adulto responsable y confiable, para que los chicos conocieran la ciudad; museos, parques, restaurantes, partidos de baseball, y de vez en cuando alguna que otra travesura entre mezclada en las actividades. De esa forma, un nightclub dejó de ser solo una idea para pasar a ser un lugar tangible y lleno de luces y aromas antes desconocidos, un bar se convirtió de una palabra nociva a un ambiente ameno donde conversar sin inhibiciones, una universidad dejó de ser un simple lugar de estudios para abrirles las puertas a las mejores fiestas. El mundo dejó de ser solamente el mundo de sus padres, y empezó a ser el suyo propio.

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(Extracto: The Philadelphia Iquier)
14 Agosto 1990
Trágico Incendio
Lo que en un principio se pensó un desafortunado accidente, hoy no deja de descartarse la posibilidad de que en un acto de desesperación y tristeza los Sres. Campbell, miembros de una conocida familia cristiana dedicada al apoyo a la comunidad, decidieran tomar la drástica decisión de suicidarse al no poder recuperar a sus hijos los cuales se encuentran desparecidos desde inicios de este año.

Al parecer, en una ceremonia post muerte, los Sres. Campbell se rodearon de todo aquello que les recordaba a sus hijos (juguetes, fotos, ropas) y prendieron fuego a todo aquello que querían, incluso su propias vidas. Los bomberos no pudieron  hacer nada ya que la casa completa ardió en llamas y colapsó posteriormente (...)


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Así siguieron pasando los meses y los hermanos cada vez cambiaban más su forma de ver las cosas, sus horizontes seguían ampliándose, su curiosidad seguía presente, y Henri siempre estaba ahí, dispuesto a brindarles su apoyo, a darles una mano amiga si la necesitaban, a brindarles un consejo necesario. Cada vez que los remordimientos atacaban a alguno de los hermanos Henri estaba presto a consolarlos, a explicarles que para crecer a veces era necesario probar todas aquello, que el vivir las cosas mediante experiencias propias para poder conocer la verdad de ellas jamás sería un error, y que si alguna vez erraban el camino él estaría ahí para ayudarlos a retomarlo... tal como Henri lo había hecho en su momento.

Todos estos cambios se daban a espaldas de los Sres. Campbell y la comunidad de Phil-Mont, solo Henri era consciente de la evolución de los hermanos Campbell,  solo  él se regocijaba al ver los cambios en los chicos, solo él sabía que el momento de dar el paso final estaba cada vez más cerca.

Y el momento se dio por fin una noche sin luna de 1990. Los Sres. Campbell habían permitido que Henri se llevara a todos sus hijos a un campamento, iban a pasar un fin de semana en el bosque viviendo entre la naturaleza y aprendiendo algunos trucos de supervivencia. O ese era el plan expuesto para sus padres. En realidad partían hacia una zona de camping bastante concurrida, la cajuela del carro llena a rebosar de cerveza, y los hermanos prestos para la mejor fiesta de sus vidas. Sin embargo Henri tenía unos planes aun más diferentes. Pasándose la salida indicada hacia la zona de camping siguió de largo por la carretera principal mientras reía con el resto de los hermanos, guiando el auto hacia el evento que cambiaría la vida de estos.

Al parquear el auto a las afueras del pequeño almacén, siete pares de ojos idénticos se fijaron en él interrogantes; Henri solo sonrió tranquilizador mientras comenzaba a descargar los coolers llenos de alcohol, y les hacía señas para que lo acompañaran, cosa que –impulsados por la curiosidad – los chicos hicieron.

Adentro del lugar los recibió una oscuridad absoluta. El almacén olía a viejo y humedad, estaba lleno de polvo y parecía no haber sido utilizado nunca; cuando Henri encendió una de las farolas de gas que habían cargado consigo pudieron notar que las ventanas estaban todas tapiadas y que varias cajas habían sido acomodadas de tal forma que daban la impresión de formar un pequeño refugio. Desconcertados los siete hermanos Campbell observaron cómo incluso en aquella penumbra su amigo se movía con total soltura entre los trastes del lugar, arrastrando cajas adecuadas para servir de asientos y acomodándolas junto a su fuente de luz.

Una vez listo todo para la velada, y acomodado con una buena botella de cerveza en mano, Henri no pudo más que reír ante las expresiones de sus acompañantes, las cuales fluctuaban entre desconcierto, miedo y curiosidad. Palmeando una de las cajas a su lado los animó a unírsele y con un poco de conversación sin sentido logro calmar los ánimos y relajar nuevamente a los chicos. Aquel pequeño cambio de planes solo había sido una “sorpresa” que quería darles, mostrarles uno de sus escondrijos secretos, mostrarles una nueva faceta de sí mismo. Encantados, los hermanos decidieron empezar con la fiesta.

Henri se dedicó a observarlos un momento mientras se bebían su primera cerveza. El no tocó la suya, nunca lo hacía, pero ellos jamás lo notaban, demasiado enfrascados en todas aquellas nuevas sensaciones que se había dedicado a brindarles. Sin embargo había llegado el momento de las verdades, de hacerles notar todos aquellos detalles que habían dejado pasar, de revelarles que incluso con todo lo que hasta el momento les había mostrado del mundo, no estaban siquiera cerca de entenderlo en lo absoluto.

Tras captar nuevamente la atención de los chicos al negarse a entregarles una siguiente ronda de alcohol Henri empezó la conversación que había venido preparando desde el día en que los escogió.

Con palabras mesuradas les habló de lo equivocados que habían estado cuando lo conocieron, de cómo habían vivido atrapados en un burbuja creada por sus padres y la sociedad humana - si humana Zachary, hay verdades que aun no conoces, pero pronto entenderás el porqué de mi palabras – de cómo él había notado el potencial que presentaban y como se había encargado de nutrirlos poco a poco para que pudieran darse cuenta por si mismos de la necesidad de un cambio.

Les fue hablando de lo distinto que era realmente el mundo a lo que todos pensaban, TODOS, no solo ellos. De las criaturas que reptaban por la noche, de cómo él era uno de ellos y como era momento de que ellos decidieran su destino. Emerger, renacer y evolucionar, o morir como el resto de sacos de sangre que sobrepoblaban este mundo. Mientras hablaba Henri seguía observando atentamente a los hermanos, esperando algún signo de rechazo absoluto de cualquiera de ellos, que significaría la muerte de todos.

Sin embargo aquello no pasó. Pudo ver distintas emociones en sus rostros, incredulidad, sorna, miedo, aprehensión, duda, curiosidad; pero nunca rechazo. Y es que los hermanos cada vez se enfrascaban mas en las palabras de Henri, podían ver la verdad en ellas, podían ver que incluso sin haberlo sabido antes, este nunca les había mentido, siempre había dicho lo que pensaba, siempre los había ido guiando en la dirección apropiada para que estuvieran listos en este momento. Henri siempre les había ofrecido las verdades de las cosas, y ahora les estaba ofreciendo una verdad del mundo en sí.

Las gemelas fueron las primeras en aceptar, aun algo temerosas pero ansiosas de este nuevo cambio; uno a uno sus hermanos las siguieron, diferentes emociones plasmadas en sus rostros, pero todos compartiendo la certeza de que este era un paso que nunca se arrepentirían de dar.

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(Extracto: The Philadelphia Iquier)
15 Agosto 1990
Incendio provocado
Luego de las primeras investigaciones el posible suicidio colectivo de los Sres. Campbell queda en tela de duda. Según la evidencia encontrada y el testimonio de los vecinos no se desestima que haya una tercera persona implicada en este terrible acto (...)


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La noche siguiente a las revelaciones de Henri los siete hermanos acompañaron a este a las profundidades de un refugio subterráneo bajo el almacén donde estaban. La puerta, oculta tras unas cajas e imposible de detectar a simple vista, los llevó hacia unas largas escaleras descendentes, húmedas y oscuras, al final de las cuales se abría un amplio ambiente excavado en la tierra misma.

La noche anterior Henri ya les había explicado el proceso por el cual pasarían, o por lo menos todos los aspectos de este que serían capaces de comprender. Así que cuando este comenzó a darles indicaciones ya sabían que debían obedecer, que todos aquellos detalles eran por algo y que la próxima vez que abrieran los ojos habrían dejado de ser los chicos Campbell para pasar a formar parte de seres distintos, seres que si tenían un propósito en este mundo.

El último recuerdo de los hermanos aquella noche fue la voz de Henri recitando en aquel lenguaje extraño, y una voz diferente y desconocida junto a la de este.

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(Extracto: The Philadelphia Iquier)
17 Agosto 1990
Asesinato Desalmado
Se desmiente la noticia del suicido de los Sres. Campbell.
Fuentes concretas, con el apoyo de la policía, nos informan que la familia integrada por el Sr. y la Sra. Campbell fueron asesinados; el motivo se desconoce hasta el momento. Luego de ser derivados a la morgue,  los informes de los especialistas en criminalística revelaron que los cuerpos, además de presentar diversas laceraciones e incisiones, aun se encontraban con vida cuando el incendio se desató (...)


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Siete figuras idénticas, con siete pares de ojos idénticos, observaban a la lejanía arder el último vestigio de su unión con el mundo humano. La casa en llamas era una simbología, los gritos de agonía una purificación, las sirenas de los bomberos un sinfonía para acompañar aquel réquiem ardiente; un himno a su renacimiento.

Aquella noche ardía toda una familia, aquella noche moría hasta el último de los Campbell, aquella noche por fin eran ellos mismos, aquella noche más unidos que nunca, distintos pero iguales, individuales pero uno mismo.

Blood Brothers.


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NOTA: Solo quería agregar una acotación final que me pareció importante; y esta es aclarar, por si no se entendió, que este preludio conjunto fue escrito por Nivhiah, Casfet y yo para nuestros personajes del Sabbat


Última edición por LaSalguero el Lun 17 Mar 2014, 01:31, editado 1 vez
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Localización : Una muy buena pregunta.

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Re: VLM - Dona, Dana, Dunu

Mensaje  KaMuI TaKeDo el Dom 16 Mar 2014, 12:08

Jooo... eerrr, que buen preludio, es la primera vez que leo uno de BLood Brothers, no deja de caer me bien ese tal Henri, por cierto lo últimos dos párrafos finales me emocionaron mucho.

Es sorprendente lo que hicieron ustedes con solo una posibilidad que les di me preocupaba un poco pero de verdad que el preludio me aparta de pensar en la desventaja que presenta jugar Blood Brothers, y con esto prácticamente tengo más en claro los detalles que necesitaba para su caso en especial. Solo me queda decir disfruten de sus personajes y de la Crónica.




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