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HLA - Camino de Guerra

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HLA - Camino de Guerra

Mensaje  Nro 4 el Lun 20 Jun 2016, 20:44

CAMINO DE GUERRA

Abro los ojos
Oscuro y frio
Belleza y calor
Solo por momentos
Calor de pelo suave y gris
Por momentos un sonido
Por momentos un aullido
Por momentos un gruñido
Pero siempre calor

Comida dulce
Luz y aullidos lejanos
Una mirada extraña
Calor pero no de pelo
Otra vez el sonido
Me enseña a entenderlo
Se llama hablar
Dicen que estoy solo

Ahora, ahora entiendo más, más cosas, comida, cruda y con sabor, debo respetar, ideas rápidas, caminar o morir, el frio es parte de la vida.

Estoy con otros, pero a la vez alejado, todos me miran, pero nadie se acerca, solo mi madre.

Hay otros como yo, pero me miran, solo me miran, grandes y pequeños todos solo me miran.

Escucho que soy lejano, que no soy conocido… escucho un nombre nuevo… no tengo parentela.

Más ideas, ahora viene alguien grande, es muy grande, va en dos patas, tiene pelo, desde aquí no puedo ver su cabeza, solo su sombra, una sombra grande y un gruñido, una garra grande se acerca, tengo miedo, pero madre está aquí, escucho un suave sonido, sé que estoy a salvo.

Sus ojos son negros, su pelaje plateado, sus uñas largas y plateadas, tiene una brecha que atraviesa su rostro y toma uno de sus ojos, llega hasta su boca y deja ver sus colmillos enormes, colmillos, si como los de madre pero más grande…

Me mira, rato me mira, me pone en el suelo, llega otro como el, grande, pero se pone cerca, veo… algo raro, no veo cabeza, tiene algo, madera con colores, empieza a gritar y a salgar, aullidos y ruidos raros.

Madre me dice que ya todo está bien, que ahora tengo casa, casa, que es casa, tanto tiempo ha pasado de eso y aun me pregunto si alguna vez tuve casa.

El suelo cambia, ya no es la roca fría, ahora es pelaje, ahora me cubre algo más… carpa, extraño, pero es caliente, es distinto… no, salgo, prefiero el frio, por alguna razón prefiero el frio… movimiento, muévete o muere.

Muchos, ahora son muchos, saltan, no, dicen que bailan, fuego, alrededor del fuego, es cálido pero aun así frio.

El día, la luz aquí es más fuerte, y me ponen cerca de otros, los grandes me miran aún raro, pero hay dos como yo que se acercan…, pelaje negro y pelaje rubio, su aroma es distinto a madre, madre huele a fuerza, ellos huelen a leche.

Caminamos, caminamos, a mí me gusta caminar por el frío, me gusta caminar en la piedra fría, ellos se tropiezan, yo los espero, los espero hasta que llega grande… está molesto, no debería ir por la roca fría, aun no es tiempo… yo no lo sabía.

Escucho a lo lejos aullidos, son tristes, grande nos lleva a todos al fuego.

No hay danza hoy, hay aullidos, hay menos grandes… todos tristes, llega madre… pero madre… algo raro tiene… su pelo está rojo, huele feo… huele a sangre, algo malo pasó… varios salieron, pocos regresaron… dicen que el tiempo de paz terminó… nadie me dice qué es paz… dicen que no debo saberlo, porque hasta que no regrese mejor será no soñar… pero viene un grande y sí me lo dice… paz es cuando podemos descansar, cuando el enemigo ha sido derrotado por el momento… enemigo… eso sí todos corren a explicármelo.

Enemigo es la serpiente cornuda, el terrible acechador, el que nos quita la tierra y hiere a Gaia, la madre de mi madre, la señora tierra, la tejedora atrapa a los débiles y los destruye, me dicen que debo ser fuerte para salir con grandes y luchar por la madre en contra de la serpiente cornuda, otra vez hay bailes, otra vez aúllan pero no de dolor, sino de ira, con fuerza…

Días pasan, todo día se enojan conmigo… todos los días voy a la roca, voy a la nieve… grande no entiende, yo voy porque me llaman, me dice que no hay nada pero yo escucho como me llaman, ese ruido que no era de mi madre, ese calor y frío que no era madre, hay algo ahí que estuvo conmigo que no era madre… eso me llama.

Años pasan, ya me pueden seguir, ahora nos reprenden a todos…, pero aun así me siguen, ellos sí me creen, quieren ver quien me llama.

Caminamos, corremos, el aire frío… me refresca, veo… algo se acerca, son como los grandes, pero… distintos, alguna vez vi uno así que pasó por el fuego, dijeron que también era amigo… pero estamos lejos, y este es terreno de la tejedora, me escondo… los tres lo hacemos… pero parece que es tarde, caminan directo a nosotros.

No es miedo, es… no sé qué es, tengo… hambre, no, pero aun así quiero morder… quiero atacar, es terreno de la tejedora, pero están cerca de casa, y… huelen raro… huelen mal… no son parte de casa… ¿serán caminantes de la serpiente cornuda?, mi pregunta en ese momento fue extraña pero veraz.

Cuando llegaron cerca, uno corrió y tomó fuerte a pelo negro, lloró, trató de zafarse… pero no lo suelta, ataco, muerdo fuerte, pero tiene algo, siento k rompo algo, pero no parece piel, no parece carne… es otra cosa, y es dura.

Me golpea, pero no es suficiente, no debo soltar, tiene a pelo negro, en ese momento escucho un gruñido, largo, no es un ladrido, es un… grito, uno de guerra.

Madre, pero madre como pocas veces la he visto, como los grandes, ataca y el extraño suelta… pero son especiales, no caen, sacan palos largos, raros, y en ese momento sentí como mi espalda se heló, mucho más que con cualquier helada que haya pasado por casa… los palos rugieron, y su rugido hizo lo increíble… hizo llorar a madre.

Madre pelea contra ellos, son varios pero madre derriba varios… pero los palos siguen rugiendo y madre aúlla… hasta que la veo caer… llego cerca de ella, los extraños ríen, gritan bailan… la luna llena… en medio de ella un ojo… siento que algo me llama… siento que algo grita, pero ese grito… soy yo…

Abro los ojos
Frío… oscuro
Pelaje… olor a sangre
Aullidos detrás de mí
Dos me miran
Los miro
Estoy arriba
Piso raro
Dos patas
Huelo a sangre
Extraños muertos
Extraños en pedazos
Extraños rotos
Algo malo pasa

Aullidos
Me miran desde abajo
Me miran y lloran
Miran a un costado
… madre … madre …
Llora suavemente
Me acerco…
Los palos que rugen
Odio a los extraños
Madre sufre
Madre me mira
Deja de llorar
Madre… sonríe

El momento que cambia el camino de mi vida…, mi primer cambio fue el más terrible que pude imaginar, toda la rabia que sentí no será saciada jamás… los cazadores y sus armas, ahora sé quiénes son, y sé lo que son sus armas, madre herida me mira y sonríe… dice las palabras que no pude escuchar antes, no hasta que cambiara.

- Eres como tu padre… tan fuerte como él, ahora puedo irme en paz, déjame ir con mis ancestros, y esperaré desde ahí escuchar la gloria de los nuestros.

Un aullido profundo, corto, un instante… solo un momento y todo termina… llegan los otros, ya no son tan grandes… ahora soy como ellos, ahora soy lo que soy… me ven y miran todo lo demás… aúllan… por primera vez lo entiendo… aúllo.

El pecho de madre… caliente… humo… me acerco, una herida que no cierra… saco algo, lo que recordaré por siempre… ahora sé lo que tienes plata en sus armas… eran cazadores que buscaban a mi madre y a los suyos, ahora mi madre ha caído, han obtenido su presa… pero han despertado algo peor.

El metal luminoso hiere mi mano, pero no la suelto… ahora es mía, mi juramento, ellos se llaman así mismo cazadores… pues yo los cazaré a ellos, los erradicaré, Gaia no será mancillada más por estos puercos… ese es mi juramento a ti madre…

Ahora todos me miran, y entre ellos uno dice lo que todos callaron… “ahí está pues… el hijo de Wendigo” y todos me miran otra vez… pero no como antes… ahora me miran como algo que esperan… o esperaron.

Viene grande, ahora sé lo que tiene en el rostro… es una máscara… y después de tantas lunas me pide que le diga algo… es su… nombre… Agua Corriente… el shaman de la manada… y ahora me dice la verdad, yo estaba solo, porque yo no vengo de donde vienen los demás; soy el cachorro que nació de la luna, de la brisa, del río, de los espíritus mismos, porque mi padre es la propia fuerza de los nuestros… Wendigo el gran protector.

Ahora viene grande, quien me levantó y examinó cuando pequeño, ahora soy como el, me yergo frente a él, me dice su… nombre… Garra Rota, el líder de los nuestros… me dice que debo prepararme para lo peor… el mundo está en guerra y estamos perdiendo… debemos ser más fuertes… y para eso necesitamos más como yo.

Mi furia me ciega aun, pero entiendo… recibo las enseñanzas de los ancianos y me llevan al fuego, tiempo pasa y yo aún no puedo olvidar lo sucedido… la ira me invade cada noche, y la luna llena me lleva a ese fatal momento.

Días pasan y mi ritual inicia… sueño con mis dolorosos recuerdos y despierto con un anhelo renovado y encendido, el ritual llega su fin… me levanto entre ellos como su igual… pero mi ira es interminable… deseo ir a la guerra pero todos están de acuerdo en esperar, en proteger… pero reconocen que mi deseo es el de muchos…

Miro atrás, y sé lo que debo hacer… me miran delante y me dejan ser… debo irme… debo recobrar las tierras de mi padre… en ese momento pido un nombre, y viene Garra Rota y me da el nombre que llevaré a las tierras perdidas… Zuya, El Camino de Guerra, yo abriré camino entre los enemigos, y dejare el agua limpia correr por las tierras corrompidas por la serpiente cornuda, y cuando llegue al fin del camino apuñalaré a la vil con su propia cornamenta… ese es mi juramento.

Llego a los límites de nuestro pueblo, una vez más miro atrás y están tanto, miran con esperanza, pero no a mí, sino al horizonte a donde yo he de ir… a donde debo marchar, esperando que en la oscuridad se abra una brecha tras la cual ellos puedan llegar a los pueblos perdidos.

Se acercan pelo rubio y su madre me miran, ahora Suspiro del Norte y su madre Bruma Diurna me despiden con felicidad, sabiendo que todo es por Gaia, me dan su tesoro, un pedazo de piel de mono; se acerca pelo negro y sus hermanos, pelo negro sigue siendo pelo negro… y estará al lado de los nuestros, aúlla de pena recordando el día que nuestro mundo cambió… yo respondo pero con un aullido de ira; se acerca Garra rota y me entrega el escudo que le salvo tantas veces de los lacayos de la tejedora, un hueso tallado, que sabe me servirá incontables veces mientras camino en el propio terreno de la serpiente cornuda; se me acerca Agua Corriente, y me da el regalo que preparó mi madre para mí, para cuando estuviera listo y recibiera mi nombre, me entrega una pata de conejo, que me acompañará y protegerá en este peligroso camino; doy un paso fuera de los límites del pueblo y veo en el suelo la razón de mi guerra, la bala de plata que tomé del pecho de mi madre aún escondida en la nieve, me agacho la tomo y presiono con toda mi fuerza, siento su calor, siento la herida y con ella retomo mi juramento… no pasará desapercibido ningún maligno con armas que hieran a los míos, devoraré sus espíritus y quebraré su coraje.

Suelto el arma letal y veo como cae en la nieve, escondiéndose una vez más, como diciéndome que esperará ahí hasta mi regreso mientras escucho a Suspiro del Norte despedirme con mi nombre… “Zuya”, camino de guerra…

Mientras me alejo escucho aullidos, pero de gloria, pues a lo lejos, en el horizonte vemos todos la fuerza de nuestros espíritus, el gran Wendigo me señala el camino… que empiece la cacería.

“Evil may enter the world in the guise of a single creature, but its familu multipies quickly, and ther is nevera n end to be trials of a true hero.
- Richard Erdoes and Alfonso Ortiz, American Indian Myths and Legends.
Werewolf The Apocalipse; Tribebook – Wendigo. Pg. 18

_______________________________________
N°4
Fin de la transmisión
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