Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Recomendados

La Biblioteca de la Hermandad

Secretos Oscuros

La Biblioteca de Cartago

El Rincon del Vampiro

HLA- LĒLīti

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

HLA- LĒLīti

Mensaje  Nivhiah el Lun 27 Jun 2016, 22:28

“Me llamas madre, y de mi te alimentas. Tú, el hijo que nunca se independiza, el que no me abandona, aunque quiera, y que a veces exige tanto que mi fe se desmorona.”

Exhausta, sin comer, sin beber; sola y lejos de su clan, ella estaba decidida a cumplir el último capricho de la tierra, aunque se lo ponían difícil esas criaturas salidas de la podredumbre que le atacaban con tenacidad. Después de vencerles, al sentir que ya había cumplido, se dejó ir con un último aliento. Era el turno de un nuevo ser.

“Cuida de nuestra madre”

Cuando el pequeño cachorro nació, sentí ganas de acercarme y saciar mi curiosidad pero alguien se aproximaba, así que me mantuve lejos. Unos licántropos que había visto con anterioridad llegaron y pronto comenzó una disputa. Al parecer aquel nacimiento no era de los esperados… ¿Podría ser esa la razón de que ella estuviera sola durante tanto tiempo? Nunca antes los había visto tan de cerca, pero más aún, nunca había sabido de alguno de ellos que pasara tanto tiempo en soledad.

- ¡Dejarla vivir traería un mal!

Gritaban la mayoría de ellos. Pero otros tres que parecían hembras, y peculiarmente similares, se opusieron a la decisión.

- Dejadle vivir - Pronunció una de las tres mientras tomaba su forma humanoide - ¿Qué si el anciano se ha equivocado? Puede que los misterios haya mal interpretado. El mensaje era críptico, yo también lo he escuchado, y digo que para mí, el mensaje es otro. Quien piense diferente que lo declare.

Tras el argumento de la recién transformada se generó una ausencia de palabras. Miradas, gruñidos y gesticulaciones, que se mantuvieron durante un corto momento.

- La verdad es absoluta, para mí, cuando viene de los espíritus. La verdad no es absoluta, para mí, cuando entre los míos.  No siento el Khala. Hoy no morirá el cachorro. Llévenselo.

Quien había hablado parecía ser un líder tribal, usando fluidamente el dialecto de los Sioux. Después de una larga discusión, una de ellas con el hocico levantó del lomo al pequeño cachorro y se lo llevó. Aunque el anciano no parecía contento con su decisión, y los otros tampoco, ninguno se opuso más.

Desde ese día observé siempre, pero de lejos, al cachorro, quien creció rodeado de los suyos que se mantenían cerca a él, como para que no le pasara nada… O más bien, como para que no hiciera nada - como si esperaran que algo malo brotara de ella en forma de acciones, o quién sabe qué. Aun así, mi empatía me indicaba que, incluso con la constante presencia de los suyos, ella se sentía aislada y solitaria.

Fueron las largas extensiones verdosas sus únicos compañeros durante mucho tiempo. Puesto que al parecer aquel rumor de su nacimiento no deseado era de conocimiento para su manada o pueblo.

Cada cierto tiempo una de las tres ancianas la visitaba, pero se limitaban a observarla desde lejos, sus miradas siempre diferentes a las de los demás; demostraban amor y dolor al mismo tiempo. Una vez tuve la oportunidad de observar a una de ellas mientras se alejaba del lugar, justo antes de partir se acercó y acarició la cabeza del cachorro mientras dormía y dejó algo que parecía un regalo o comida.

Después de tanto observarla supe que aunque su forma era cuadrúpeda y que al parecer carecía de los sentimientos propios de los humanos, sabía que era alejada de los demás como ella, de que nadie hasta ese momento había sido madre para ella  - empujándole o mordido de su hocico para guiarle - como a los demás lobeznos a su alrededor; y sabía que todo esto era porque por alguna razón ella era diferente a los ojos de los suyos.

Una noche de luna llena en la que el cansancio me llenaba el cuerpo por la postura en mi escondite escuche unos aullidos. Busqué prontamente con mi mirada a la pequeña y vi algo diferente en ella. Una furia que emanaba desde lo más profundo de su ser, y crecía a cada segundo, algo que hacía que su cuerpo y gestos cambiaran rápidamente. Los otros como ella, cercanos, aullaron a su lado, parecían saber lo que se aproximaba. Tuve miedo por ella, por lo que podría pasarle, por lo que le harían los suyos, pero prontamente se esfumo mi preocupación; su forma infundía asombro y respeto ante los suyos. No había notado hasta ese día que el lobezno ya había crecido. La pequeña criatura dejó de ser ese animal manso y por primera vez se descubrió a sí misma, un lobo y hombre al mismo tiempo, un licántropo; palabra que a ella no le gusta escuchar de mí.

Un tiempo después vi a una joven lobo, que venía con las trillizas, acercarse al cachorro ya no tan pequeño. En los ojos de esta joven licántropo no había aquel rechazo que los demás demostraban hacia ella, sino al contrario, era alguien que parecía estar a la expectativa, incluso algo ansiosa. Y fue así como vi florecer la amistad para este cachorro. Por primera vez también vi cómo le enseñaban a defenderse y también noté que, después de las largas caminatas que hacían hacia lo profundo de su hogar - donde yo ya no podía seguirlas observando - la cachorro siempre regresaba con algo nuevo en su mirada.

Supe después que esta joven licántropo también le había entregado al cachorro el único recuerdo que su madre dejó para ella; bueno, eso y su nombre. ሌሊት (lēlīti). Es el nombre que Anona, su madre, confesó daría a su primera hija antes de escapar de los suyos.

Desde ese día Nukpana se quedó a su lado como una maestra, como una amiga, como alguien importante para su vida.

Y confieso que no me fue fácil conocer a Leli, como le suelo llamar, pero eso es otra historia, una que iría más acorde con mis memorias. Escribo esto para leérselo hoy como regalo cuando la vea, espero que lo disfrute como yo he disfrutado de su compañía hasta hoy.

Quizá quieras saber cuál es tu destino y que te depara. Estoy seguro que me lo preguntarás, siempre te han maravillado mis acciones, y confieso que juego con la idea de que sea un misterio para ti. No obstante, no revelaré mis capacidades; tú me eres más sorpréndete de lo que yo a ti - estoy seguro - y pienso que podrías aburrirte fácilmente de mi vieja compañía, la cual dices “huele diferente” con tu gesto de molestia.

No te puedo decir si se cumplirá o no la revelación de aquel viejo, o los enigmáticos mensajes que le enviaron los espíritus. Sólo lo sabremos cuando tú, Leli, sigas con tu historia, y me permitas con ella también caminar.

avatar
Nivhiah
Príncipe
Príncipe

Mensajes : 125
Fecha de inscripción : 18/04/2012
Edad : 26
Localización : Nivhiah Mundo!!!

http://coffee_fiesta@hotmail.com

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.