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VLM - Habdul Haqq

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VLM - Habdul Haqq

Mensaje  Nro 4 el Vie 13 Sep 2013, 15:36

Abdul Haqq y la Verdad de los ancianos

Mucho tiempo el orden imperó; era más que natural pensar que aquellos que desciendan de tan importante linaje, estarían destinados a grandes cosas… era natural…

Los pueblos de abajo, solo mirábamos al cielo, preguntándonos si las historias eran verdaderas, todos los ritos, todas las palabras, todos los susurros, todas las ofrendas y todas las sombras; eran siempre para lo mismo, para ser tomados en cuenta, para que cuando tocara el tiempo en el que la justicia de la Ciudad de las Águilas bajara a poner orden en el mundo de los infieles, mirara detenidamente a ese pequeño punto en el que nos encontrábamos y de ahí saliera la siguiente mano de Dios.

Los años pasan y la idolatría de los niños también, pero yo no, yo escucho noche anoche el frío y sombrío susurro de la noche, con la añoranza del llamado, entonces la veo, una figura extraña que pasa por las calles a horas que no debería… como llegando del frío desierto, tambaleante…; muchos años han pasado desde que nadie venía por ese camino, muchos años desde que Jerusalén fue recuperada para los nuestros… por qué llega uno ahora.

Bajo sin hacer ruido, mi familia aun duerme, mis amigos reposan para afrontar la mañana, yo no, yo soy un ser de la noche, me he obligado a mí mismo a mantenerme despierto cada alba para estar seguro que mi desdén no me negó escuchar el llamado…, la brisa suave del desierto, fría en comparación de la arena arrastrada a las puertas de mi hogar a medio día por el viento desolador que llega.

Pero me mantengo firme, trato de encontrar mi túnica, lo más parecido a un abrigo que hay en todo el hogar, salgo tranquilo, tratando de evitar alertar el silencio acogedor de la noche. Sé donde esta…, sigo sus pasos suavemente, sin embargo, sé que se dirige a un callejón sin salida…, es un extranjero, no conoce mi pueblo… será un ladrón, tal vez un asesino… la adrenalina sube al máximo.

Me acerco a la última calle, mi respiración se acelera… ningún sonido, ni siquiera la brisa; pero no importa, tomo coraje y extiendo sutilmente el cuello, el rabillo del ojo me traiciona… ¿no hay nadie?, no es posible… le rebasé en algún momento, miro con más detenimiento, no hay nadie… volteó en alguna calle sin que me diera cuenta, me paro frente al callejón y empiezo a avanzar… no hay nadie…, el callejón está vacío y me siento avergonzado… tal vez fue solo mi imaginación, mi subconsciente que clama por que algo distinto suceda… miro al cielo mientras unas cuantas gotas de lluvia caen sobre mi rostro… pero… ¿qué es eso?, es un pinchazo, en mi cuello, dolor agudo como jamás sentí en mi corta vida, mis ojos llorosos no son capaces de mantenerse abiertos, mis manos tratan de llegar a mi cuello para arrancar el pedazo de carne que rodea tan vil sufrimiento, mis pies se mueven tratando de llevarme a un lugar lejano… pero nada funciona.

De mi garganta no sale sonido alguno, mis gritos son ahogados por un silencio agobiante, mis brazos inmóviles, sujetos por algo, algo sumamente fuerte, un muro, una roca, no lo sé, solo estoy inmóvil, solo estoy… ¿muriendo?, siento como la fuerza de va de mi cuerpo, siento como el frío de la noche se vuelve uno conmigo mismo, siento como la desesperación, el miedo, la confusión, todo desaparece… la ira, ella no se va… yo debía llegar a algo más, yo debía escuchar el llamado, yo debía vivir esa noche.

La ira contenida durante muchos años, la burla de mis compañeros que me llamaron iluso, soñador, desperdicio…, la ira en los ojos de todos al verme vagando de noche y cansado de día…, la ira…

Mis brazos entumecen, pero no ceden, me muevo, de alguna forma me muevo, arranco mis brazos de su cautiverio, el dolor en el cuello cede, caigo de rodillas y la veo; una sombra oscura como la noche a mis espaldas, cuando doy media vuelta veo como en un abrir y cerrar de ojos, una túnica tan vieja como la mía está en los techos de las casas del callejón que creí vacío… y unos ojos que voltean a verme, miran el fondo de mi alma y la dejan estática… oscuridad, toda mi fuerza se ha ido.

Despierto y ya es de día, mi familia me mira con ojos de preocupación, estoy en mi cama, tendido, sin fuerzas… el curandero del pueblo, me mira con rostro triste… “ha sido tocado por el diablo, se ha llevado su energía”.

Entonces empiezan a brotar las lágrimas, los susurros que escucho no son los que espero… anoche un demonio pasó por el pueblo y mató muchos animales, todos desangrados pero sin dejar gota en el suelo y ahora la gran enfermedad de la debilidad me agobia.

La enfermedad me mantenía atado, pero no sordo, escuché la noticia que vino desde tierras adentro… Jerusalén ha caído, y está en poder de los infieles, es por eso que los demonios atacaron los pueblos cercanos, la peste pronto llegará… este lugar está maldito.
En la tarde se saben las noticias, los ejércitos se están reuniendo, los hombres capaces de pelear irán a la guerra, todos los demás deberán irse antes que estas tierras tocadas por los impíos se sequien y mueran todos de hambre.


Y cuando mi corazón se llena de decepción de saber que por mi estupidez perdí el llamado a la guerra, pensando que mi deshonor no podía ser mayor, escucho la noticia que lo convierte todo en una pesadilla… yo no iré a la guerra, pero tampoco puedo seguir a los demás, he sido tocado por la maldición del pueblo, debo quedarme y morir junto con mi tierra…

Veo por la ventana las sombras de todos retirándose, débil, incapaz siquiera de parar a despedirme, incapaz de comer, incapaz de matarme a mí mismo… mi muerte será como mi espera, lenta…

La primera noche es dura, ya no me es posible mantenerme despierto el sueño me derrota, la luz del sol pretende incomodarme pero el malestar es tal que mi conciencia no me permite abrir los ojos…, horas pasan, mis manos tratan de llevarme al borde de la cama para tratar de levantarme pero es imposible.

Entonces mientras siento el manto de la noche llegar a mi morada, siento algo extraño, la puerta… se abre, escucho pasos, mis ojos luchan para abrirse mientras la veo, una figura sombría, extraña, una capucha y esos ojos…

“Haz sobrevivido… eso es mucho más que lo logrado por la mayoría de los demás discípulos… tu estarás a mi cargo… tu les mostrarás a todos que yo tenía razón…” y entonces lo sentí, en mi boca, en mi garganta… un liquido espeso, amargo, pero adictivo, como si fuera todo lo que necesitaba, sentí como la fuerza regresaba a mí como milagrosamente.

Ese fue el momento en que mi vida realmente cambió, no había sido tocado por un demonio hereje, sino por un legítimo sobreviviente de la batalla en la que cayó Jerusalén; mi maestro desde ese momento, “Abdul Hakîm” (Siervo del sabio, que pone cada cosa en su lugar); alto estudioso de la Ciudad de las Águilas, quien herido tuvo que buscar recursos y sustento en mi pueblo, siendo la sangre de vacas y corderos insuficientes para su recuperación… bebió de mí y salvó la no vida.

Siete largos años duró mi adiestramiento, en la Ciudad de las Águilas, mientras entendí el poder de la sangre que me mantenía unido a mi maestro, el lugar de los tres grandes sabios, el poder de los antiguos y el temor al fin de los días.

La misión sin embargo, siempre fue un tema oscuro para mi maestro, quien me enseñó la verdad del despertar…, durante mucho tiempo, los antiguos que despertaban de su sueño lo hacían en estado desesperado, difícil de controlar. Ello guarda mucho sentido y relación con las escrituras que continuamente estudiábamos; los antiguos destructores… ¿por qué destruirían a los suyos? Si no es por hambre…, lo mismo sucedería con nosotros algún día.

Tras largos años de adiestramiento, llegó el día de mi abrazo, cuando fui bautizado como “Awad”, el regalo, aquel que por su perseverancia, curiosidad y fortaleza recibió el llamado… mi orgullo era desmedido en ese momento, así como el de mi ahora sire.

En ese momento mi vida cambió nuevamente, una segunda vez…, la noche siguiente se descubrieron los estudios de mi sire mientras yo me encontraba realizando una búsqueda de campo, las noticias me llegaron tarde pero a tiempo… mi sire había sido declarado hereje por pretender declarar que Hakim nos traicionaría… y fue destruido, y yo, como su único chiquillo y seguidor de sus conocimientos, también sería destruido si se me encontraba; sin embargo con lo que no contaban era que la voluntad de mi sire por la subsistencia del mundo y su devoción hacia su misión no le permitirían simplemente desaparecer, y llegó a mí su misma esencia.

Escapé como pude, afortunadamente estando lejos de la Ciudad de las Águilas y sin el conocimiento de mi real paradero solo mandaron un cazador, aunque me subestiman enormemente, mandan un postulante, ni siquiera un iniciado al que logro destruir no sin antes forzarle a decirme la razón de mi caza.

El destino delante se muestra sombrío, necesito resguardar mis fuerza y alejarme… mis pasos me llevan cerca de Jerusalén, donde de un momento a otro algo terrible sucede, las señales son claras, pero tal vez sea mi única oportunidad de sobrevivir; entro a la ciudad a escondidas mientras un aura pesada se asienta sobre la ciudad y siento lo que solo en libros escuché en algún momento de mi vida… un calor en mi interior, gritos de personas incendiándose y volviéndose cenizas, entro a un sótano rápidamente, el calor dentro mío crece… y se convierte en miedo, no entiendo lo que sucede, pero la pesadez es cada vez peor, mientras siento cómo mi bestia es acallada a la fuerza… así que este...esto es el… letargo…

Movimiento… luz… y… sangre… mis ojos se abren, veo un hombre que me mira asombrado y asustado, sus vestiduras son extrañas…, pero no puedo pensar, me es casi imposible…, solo pienso en HAMBRE.

Cuando recupero la conciencia veo a un hombre casi momificado en mis brazos… el lugar es casi el mismo, aunque mucho mas descuidado, se nota viejo y maltratado; el sujeto tiene ropas extrañas y utensilios aun más extraños…

Me tomó cerca de una semana entender lo sucedido; había dormido casi mil años, las guerras sumieron a Jerusalén en ruinas y construcciones que dejaron mi escondite lejos de la mano del hombre por mucho tiempo…, ahora en este mundo me encuentro completamente anacrónico… solo… y posiblemente aun cazado… ¿la Ciudad de las Águilas me habrá olvidado?

Tal vez si aun lo hacen, sea un despojo en alguna lista de pendientes casi sin importancia… espero…; mi camino cuidadoso y receloso me lleva a encontrarme (o a ser encontrado) por otros vástagos… Barcelona, un lugar peligroso… pero esta vez la suerte está de mi lado… aparentemente, mi mente cual libro abierto es inspeccionado por un ser cuyas habilidades escuché de mi sire en algún momento… los Lasombra y su capacidad de destruir la mente… sin embargo decide utilizarme; lo entiendo, no sería diferente a lo que los demás descendientes de Hakim pretendieran de mí…

Disculpan mi vida en virtud a mi objetivo, el cual es el mismo que tienen ellos en este momento, la destrucción del antediluviano. Ahora me encontraba en el Sabbat y un nuevo adiestramiento estaba delante de mí.

Un año ha pasado, y creo haber entendido lo que necesito para cumplir mi objetivo, ahora se me devuelven mis pertenencias las cuales debo usar solo en beneficio del grupo; y me dirijo a una ciudad en crisis, del que me han enseñado es el nuevo continente…; sin embargo no estoy solo, la voluntad de mi sire y sus consejos siguen a mi lado. Y así es como tomo un nuevo nombre, porque solo yo conozco la verdad  acerca de Hakim y su secta… porque solo yo entiendo mi nueva misión… porque solo yo llevo la verdad y soy su siervo…

Yo soy Abdul Haqq (Siervo del Real, la Verdad).
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